lunes, 7 de septiembre de 2026

Cultivar y conservar: pequeños mamíferos en agroecosistemas del desierto mexicano

¿Te has imaginado cómo producen sus alimentos los grupos humanos que habitan los paisajes áridos de México y el impacto que generan en los ecosistemas? 

Paisaje árido del norte de México.
 

A simple vista, estos lugares parecen poco productivos por su aridez y las condiciones climáticas extremas. Sin embargo, las sociedades humanas de estos ambientes han aprendido a adaptarse para satisfacer sus necesidades de supervivencia. Los sitios donde el ser humano interviene para la producción de sus alimentos y otros productos se conocen como agroecosistemas. 

Importancia de los agroecosistemas

Los agroecosistemas tradicionales de baja intensidad o que no tienen grandes impactos en el medio, pueden albergar una gran riqueza de especies y contribuir a la conservación biológica. En paisajes fragmentados pueden funcionar como parches de conservación. Por ejemplo, los cafetales que colindan con áreas forestales pueden tener un efecto positivo sobre la diversidad de pequeños mamíferos. Por ello, y por el crecimiento de las áreas para la producción agrícola, es importante diseñar agroecosistemas para obtener alimentos y, al mismo tiempo, reducir la pérdida de biodiversidad. 

El trabajo titulado "Un agroecosistema frutal semiárido como una opción favorable para la conservación de pequeños mamíferos en un paisaje antropizado en México" (Riojas-López et al. 2018) es muy interesante porque plantea la cuestión de producir y conservar. El estudio se llevó a cabo en una región semiárida del altiplano mexicano, de nombre Llano de los Ojuelos y ubicado en el municipio de Ojuelos, Jalisco. Se enfocó en los huertos de nopal orientados a la producción de fruta, comunes en estas regiones. Estos agroecosistemas albergan especies de roedores, propias de pastizales o matorrales. 

Nopal en una milpa.

Este trabajo resulta interesante porque casi no se les toma en cuenta a los roedores, más que como plagas. Estos organismos son reconocidos como indicadores de cambios ecológicos e integridad de los ecosistemas. Por ello los autores se plantearon las siguientes preguntas: ¿Influye el hábitat adyacente en la composición y diversidad de los roedores en los huertos de nopal?  ¿Cuál es la contribución de estos huertos a la conservación de especies en comparación con otros usos de suelo?  ¿Cómo afecta la heterogeneidad del hábitat a las comunidades de roedores?

¿Cómo lo hicieron?

Las especies de nopal que conforman los huertos derivan de al menos tres linajes nativos distintos, que son Opuntia ficus-indica (L.) Mill., O. albicarpa Scheinvar y O. megacantha Salm-Dyck. La mayoría de estos huertos se gestionan muy poco, con podas ocasionales y aplicaciones de estiércol bianuales. La visita de personas se limita a la temporada de cosecha que dura entre cuatro a seis semanas. Se permite el acceso de animales domésticos (cabras, ovejas, reses) para que se alimenten de la vegetación herbácea después de la época de lluvias o de algunas pencas de nopal.

Para desarrollar la investigación se eligieron 12 sitios que conformaban más de 4 ha de superficie, donde cada uno incluyó un huerto de nopal maduro y un hábitat adyacente (matorral xerófilo, pastizal sobrepastoreado o cultivo anual). Para muestrear a los roedores, se establecieron trampas tipo Sherman en diferentes sitios y, una vez capturados, se marcaban y se liberaban de nuevo.

Sitio de estudio en Los Ojuelos, Jalisco, México.

Esto se hizo tres veces en un año, en cada estación climática (seca-cálida, lluviosa, seca-fría). Se compararon las comunidades de roedores entre los tres grupos de huertos (según el hábitat adyacente) y entre huertos en términos de abundancia, riqueza de especies y diversidad

También se midió la heterogeneidad para determinar qué tan variados eran los sitios y cómo estos afectaban a los roedores; es decir, querían saber si la diversidad de cada sitio era importante para estos organismos. Con este fin, consideraron la estructura vertical arbórea (altura de las plantas) y cobertura de la vegetación. 

¿Qué encontraron?

Los autores mencionan que para la región se podrían encontrar hasta 25 especies de roedores. En su investigación se registraron 19 especies, de las cuales 17 utilizaban los huertos de nopal, mientras que los cultivos contaron con seis especies, el pastizal con cinco especies y el matorral con 13 especies. 

La lista completa incluye el ratón de abazones crespo (Chaetodipus hispidus), el ratón de abazones de Nelson (Chaetodipus nelsoni), el ratón de abazones (Chaetodipus lineatus), la rata canguro común (Dipodomys ordii), la rata canguro de Jalisco (Dipodomuys ornatus), el ratón espinoso mexicano (Liomys irroratus), el ratón de abazones sedoso (Perognathus flavus), el ratón casero euroasiático (Mus musculus), la rata magueyera (Neotoma leucodon), el ratón chapulinero arenero (Onychomys arenicola), el ratón de las rocas (Peromyscus difficilis), el ratón tobillo blanco (Peromyscus pectoralis), el ratón piñonero (Peromyscus gratus), el ratón norteamericano (Peromyscus maniculatus), el ratón de meseta (Peromyscus melanophrys), el ratón cosechero leonado (Reithrodontomys fulvescens), el ratón cosechero común (Reithrodontomys megalotis), la rata algodonera crespa (Sigmodon hispidus) y el ratón pigmeo norteño (Baiomys taylori).

Las tres especies más abundantes, que en conjunto representan el 57% de la abundancia total de los roedores registrados, fueron el ratón espinoso mexicano, el ratón norteamericano y el ratón cosechero leonado. En cuanto a las especies endémicas registradas, fueron la rata canguro de Jalisco, el ratón de las rocas, el ratón de meseta y el ratón de abazones. También las comunidades de roedores dentro de los huertos fueron muy similares en su composición, sin importar el tipo de hábitat que los rodeaba.

En cuanto a la heterogeneidad, se encontró que los ambientes más simples fueron los pastizales y cultivos, mientras que los más complejos fueron los matorrales y huertos. También encontraron que la mayor riqueza, abundancia y diversidad de roedores se observó en niveles intermedios de heterogeneidad; es decir, estos organismos están más presentes en sitios ni tan complejos ni tan sencillos en cuanto a la vegetación y su cobertura. De igual forma, reportan que la vegetación herbácea de los huertos permite que los roedores tengan refugio y alimento que no se encuentran en pastizales sobrepastoreados.

¿Qué se discute?

Es uno de los pocos estudios que se enfocan en el estudio de roedores en agroecosistemas de tipo árido que incorporan el efecto de las áreas circundantes (también conocidas como parches, ya que son sitios que han fragmentado el paisaje).

De acuerdo con el estudio, los huertos son espacios que contribuyen a mantener la diversidad regional de roedores y albergan especies endémicas, además de favorecer la conectividad entre hábitats. Es decir, los roedores pueden habitar muy bien los huertos y los hábitats vecinos. Cabe destacar que la diversidad de roedores dependía más de la variedad interna del hábitat, producto del manejo, que del entorno externo, según los autores. Además, la forma en que se manejaban los huertos les brindaba una gran resiliencia ecológica

Un hallazgo importante reportado fue que cuando colindan con matorrales, los huertos forman una única unidad de hábitat con estos, en la que las comunidades de roedores eran mucho más similares que en los casos de huerto-pastizal, huerto-cultivo e incluso entre dos pares de huertos. Los autores señalan que los huertos de nopal pueden ser altamente productivos en diferentes niveles, ya que proveen hierbas, arbustos y semillas, frutos (tunas) y pequeños invertebrados, que son recursos para los roedores.

En cuanto a la heterogeneidad del paisaje, los autores señalan que los atributos de la comunidad de roedores en los huertos de nopal no se vieron fuertemente afectados por el tipo de hábitat vecino. Por lo tanto, la presencia de los huertos de nopal con los demás ecosistemas no pone en riesgo su presencia. Sin embargo, si se continúa fragmentando el paisaje, puede volverse riesgoso para los roedores, ya que se reduciría el tamaño de las áreas habitables que sostienen las poblaciones.

Lamentablemente, la presencia de los huertos de nopal está en riesgo porque generan bajas ganancias para los productores, pese a su valor ambiental. 

Reflexiones finales

Como se pudo constatar, los sitios de producción de nopal pueden contribuir a la conservación de los roedores, así como de muchos otros que no fueron considerados en este estudio. La relación entre cultivar y conservar no necesariamente está en conflicto, especialmente en zonas áridas, que son ecosistemas muy frágiles.

Referencias

Riojas-López, M.E., Mellink, E. and Luévano, J. (2018). A semiarid fruit agroecosystem as a conservation-friendly option for small mammals in an anthropized landscape in Mexico. Ecological Applications 28: 495-507. https://doi.org/10.1002/eap.1663

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De Carlos Gregorio 

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