lunes, 22 de junio de 2026

¿Lo molesto con una pregunta? Los métodos de investigacion en etnobotánica

Seguramente te ha pasado que alguien te detiene cuando vas caminando y te pregunte: "¿tiene cinco minutos para hacerle una encuesta?" Ante lo cual, muchas veces decimos: "Lo siento, no puedo, llevo prisa". Otras veces toca a la puerta el encuestador del INEGI, de quien generalmente ya conocemos sus preguntas. Ellos suelen realizar su trabajo lo más pronto posible por la cantidad de información que buscan obtener. ¡Y no olvidarnos de las llamadas telefónicas, que pueden ser fastidiosas!

Entrevista a un campesino en su milpa.

Lo anterior invita a preguntarnos, ¿a quién o a quiénes les interesan tanto nuestras opiniones, gustos o vivencias? Cuando nos hacen tantas preguntas, ¿cómo le hacen para manejar tanta información recabada y tan diversa? 

El arte de preguntar ha sido un tema de estudio en las ciencias naturales y sociales, y existen métodos y estrategias que facilitan esta tarea. Pero ¿qué sentido tiene diseñar métodos o pensar en cómo hacer una buena pregunta?

Vamos a responder a lo anterior para conocer la importancia de saber cómo obtener información de manera más precisa, ya que con base en los objetivos que persigan las preguntas, existen varios métodos. Veremos solo algunos casos, pero si deseas profundizar, existen excelentes materiales de apoyo como los de Hernández-Sampieri et al. (1997) y Geilfus (1997).

Campesino evalúa la textura del suelo junto con el investigador (observación participante). 

Un método muy conocido es la observación participante. Consiste en involucrarse en el quehacer diario de las personas, lo cual implica participar en su dinámica. Así se puede construir una relación de confianza y cercanía con ellas y hacer que las pláticas fluyan de manera más natural. ¡Con este método podemos parar hasta en la cocina!

Si quisiéramos conocer como se intercambian productos en un mercado podemos convivir con los vendedores o ayudar en los puestos a ofrecer los productos. ¡Así también estamos participando!

Durante las caminatas podemos platicar con las mujeres campesinas; ellas tienen un amplio conocimiento de la medicina tradicional.
También podemos utilizar la entrevista como otra técnica. Se basa en una guía de preguntas, aunque presenta ciertos matices. Existen las de tipo estructurado o cerrado, en las que el entrevistador se adhiere estrictamente a su guía. Las de tipo semiestructuradas son más abiertas. Se pueden agregar más preguntas a la guía durante la entrevista, ya que puede surgir información que no contemplábamos y en la que queremos profundizar. En cuanto a las entrevistas abiertas, éstas consisten en una guía de preguntas que esperan respuestas y discusiones largas sobre temas generales. Finalmente, las de tipo profundo consisten en entrevistas  repetidas a la misma persona y durante un tiempo más largo. 

¿Por qué suben al cerro para hacer sus rituales?

Otro método es la historia de vida, que podemos utilizar para profundizar en un tema específico. Existen personas que son referentes importantes y con ellas podemos tener pláticas largas para obtener información más detallada. Por ejemplo, podríamos entrevistar a alguien de una comunidad que habla un idioma en extinción, tal como lo hacen en la película Sueño en otro idioma. ¡Muy recomendada, por cierto!

Estos métodos se clasifican como cualitativos, ya que analizan un problema identificando sus características o atributos, y la selección de entrevistados/as es, a menudo, preferencial; entrevistamos a quienes saben más sobre el tema. Por ejemplo, ¿por qué les gustan los quelites a los estudiantes de etnobotánica? ¿Por qué los campesinos suben al cerro a hacer sus rituales?

También existen otros métodos, llamados cuantitativos. El método más utilizado en la etnobotánica es la encuesta. Esta busca recuperar información de una muestra representativa de personas, utilizando un cuestionario sobre los temas que queremos conocer. Esta técnica implica tiempo y una comprensión previa extensa, tanto del fenómeno a estudiar como de la población local. 


Entrevistas dentro de la parcela agrícola para conocer las técnicas que emplean los agricultores para cuidar el suelo y su producción.

Para aplicar una encuesta se siguen pasos básicos. El primero es delimitar la población que vamos a conocer mejor. Después, se hace un censo para conocer el tamaño de la población, su distribución, y poder elaborar preguntas precisas. Finalmente, seleccionamos una muestra porque a menudo es imposible encuestar a toda una población. Aquí aplicamos los muestreos de tipo aleatorio, aleatorio estratificado o sistemático.

Los métodos cuantitativos emplean distintos tipos de preguntas para la recopilación de datos. Están las preguntas abiertas, dicotómicas, de respuesta múltiple, oraciones con espacios en blanco y listados libres. Vamos a ver ejemplos que nos ayuden a comprender mejor.

Un ejemplo de pregunta abierta podría ser, "¿cómo aprendió esta receta de comida tradicional?", ya que la respuesta sería amplia como "Cuando era niñ@ mi madre me enseñó a preparar esta receta para la fiesta de San Juan..."

Si la modificamos a "¿es su receta favorita?", la respuesta puede reducirse a sí o no. Este es un ejemplo de pregunta dicotómica. En cambio, si preguntamos cómo aprendió la receta y ofrecemos opciones como un libro de cocina, en mi familia o en internet, se dice que son preguntas de opción múltiple. También podríamos dar lugar a la imaginación del entrevistado y plantear preguntas con espacios en blanco, como "Aprendí esta receta de...". Finalmente, las preguntas de listado libre buscan reunir una serie de respuestas en forma de lista, por ejemplo: "Mencione usted los lugares donde aprendió a cocinar".

Preguntar también es un acto de apertura, de empatía y de humildad. Todos aprendemos en el proceso

Los métodos aquí descritos permiten organizar, preguntar y plantear objetivos para aprovechar al máximo el tiempo que nos comparten las personas  que entrevistamos. Preguntar es un arte que también requiere una actitud de apertura, empatía y humildad. Es una actividad que siempre practicamos con nuestros amigos o frente al espejo, aunque no siempre tenemos una organización clara; por ello, no está de más conocer los métodos. ¡Sigamos practicando el arte de preguntar!

Para saber más...


Referencias

Hernández-Sampieri, R., Fernández-Collado, C. Baptista-Lucio, P. (1997) Metodología de la investigación. McGraw-Hill Interamericana. México, D.F.

Geilfus, F. (2002) 80 herramientas para el desarrollo participativo: Diagnóstico, planificación, monitoreo y evaluación. Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura. San José, Costa Rica.
 
De Carlos Gregorio 

lunes, 15 de junio de 2026

El nabo en la producción apícola

Mieles vemos, procedencia no sabemos

Cuando pensamos en miel, muchas veces imaginamos un frasco de color ámbar y un sabor floral difícil de describir. Sin embargo, cada miel tiene una historia distinta que comienza mucho antes de llegar a la mesa. Esa historia inicia en las flores que visitan las abejas y en los paisajes donde se encuentran los apiarios. En regiones del altiplano mexicano, como Tlaxcala, los campos agrícolas y las plantas silvestres conforman un entorno vegetal que define el carácter de las mieles locales.

Cultivos en Tlaxcala

Entre las especies que forman parte de este paisaje se encuentra el nabo, Brassica rapa, una planta con flores amarillas que suele crecer entre cultivos y terrenos agrícolas. Aunque su origen se encuentra en el Viejo Mundo, actualmente es una especie ampliamente distribuida en México y forma parte del entorno de muchas comunidades rurales. En la agricultura campesina, esta planta no suele considerarse una maleza perjudicial; por el contrario, es apreciada por su valor alimenticio y con frecuencia incluso se fomenta su crecimiento (Perdomo Roldán y Vibrans, 2009).

Brassica rapa pertenece a la familia Brassicaceae, un grupo de plantas que incluye especies bien conocidas como las coles, los rábanos y la canola. Su cercanía evolutiva con estos cultivos explica varias de sus características botánicas y también su potencial como planta útil para la alimentación y la agricultura.

Campo invadido por "maleza"

¿Cómo reconocer a Brassica rapa?

Dentro de la familia Brassicaceae existen varias especies con flores amarillas que pueden parecer similares entre sí. No obstante, Brassica rapa presenta características morfológicas que permiten distinguirla de otras especies silvestres presentes en México.

Una de las más notables es la presencia de hojas superiores glaucas, es decir, con una tonalidad ligeramente azulosa o gris verdosa. Estas hojas son sésiles, lo que significa que carecen de pecíolo y se encuentran unidas directamente al tallo. Además, al crecer, rodean parcialmente el tallo. Las flores suelen agruparse en la punta de la inflorescencia.

Atracción de diversidad a el nabo amarillo

Otras especies relacionadas pueden compartir algunos de estos rasgos. Las coles asilvestradas, por ejemplo, también pueden presentar hojas superiores sésiles, aunque suelen ser plantas mucho más robustas que pueden superar el metro de altura. 

La canola (Brassica napus), que en ocasiones también se encuentra de forma espontánea fuera de cultivo, tiene pétalos más grandes y flores abiertas más distribuidas a lo largo del tallo. Además, el fruto de B. rapa presenta un pico más largo, lo que permite diferenciar ambas especies.

Caracteristicas morfologicas de Brassica rapa (Tenorio & Vibrans, 2000)

Hábitat y distribución en México

Esta especie se encuentra principalmente asociada a ambientes perturbados y zonas agrícolas. Es común observarla en campos de cultivo y milpas tradicionales. También puede aparecer como planta ruderal, en potreros, a lo largo de vías de ferrocarril o invadiendo terrenos agrícolas que han sido temporalmente abandonados.

En México, Brassica rapa se distribuye principalmente en regiones templadas, donde predominan ecosistemas como los bosques de pino-encino o el bosque mesófilo de montaña. Su presencia está estrechamente ligada a zonas de mayor altitud, prosperando generalmente entre los 1800 y los 3000 metros sobre el nivel del mar, lo que explica su abundancia en las regiones montañosas del altiplano central.

Distribución de Brassica rapa en America (GBIF)

Una planta importante en la alimentación tradicional

A pesar de tratarse de una especie introducida, Brassica rapa se ha integrado profundamente en la cultura alimentaria de diversas regiones del país. De acuerdo con estudios etnobotánicos, es una de las plantas de quelite más importantes recolectadas en México (Perdomo Roldán y Vibrans, 2009).

Sus hojas jóvenes, así como algunas flores, pueden consumirse crudas o cocidas con sal, formando parte de preparaciones tradicionales en distintas comunidades rurales. Los frutos, conocidos como silicuas, también se comercializan en algunos mercados bajo el nombre de “vaina” y se utilizan como alimento para aves enjauladas.

Vaina (Imagen generada por IA, 2026)

Las semillas contienen aceite que, aunque no se destina al consumo humano, puede emplearse con fines técnicos, como combustible para lámparas. En otros países, particularmente en Europa, Canadá y China, diversas variedades domesticadas de Brassica rapa se cultivan de forma intensiva con fines alimentarios y agrícolas.

Las flores que alimentan a las abejas

Más allá de su importancia alimentaria, Brassica rapa también cumple un papel relevante en los ecosistemas agrícolas al proporcionar néctar y polen a diversos insectos polinizadores. Durante su floración, sus flores amarillas atraen a numerosas especies, incluyendo a Apis mellifera, la abeja utilizada en la apicultura.

Abeja europea

La abundancia de estas flores dentro de los paisajes agrícolas puede contribuir de manera significativa al pecoreo de las abejas, es decir, al proceso mediante el cual recolectan néctar y polen para alimentar a la colonia y producir miel. De esta manera, plantas aparentemente comunes en los campos pueden influir en la composición y características de las mieles producidas en cada región.

Cultivos al rededor del apiario

Una experiencia personal en los campos de Tlaxcala

Durante una colecta botánica en campos de cultivo de Tlaxcala tuve la oportunidad de recolectar ejemplares conocidos localmente como nabo amarillo y nabo blanco. El objetivo de esta colecta era llevar a cabo estudios melisopalinológicos de la zona, para identificar el polen presente en las muestras de miel y determinar así el origen botánico de los recursos utilizados por las abejas.

Recolecta botánica en Tlaxcala

Al analizar una muestra de miel proveniente de la región, los resultados mostraron porcentajes elevados de granos de polen pertenecientes a la familia Brassicaceae. Este hallazgo permitió concluir que especies como Brassica rapa constituyen una fuente importante de alimento para Apis mellifera en estos paisajes agrícolas.

Grano de polen de Brassicaceae

Este tipo de estudios resulta fundamental para comprender mejor la relación entre la vegetación local y la producción de miel, así como para identificar cuáles son las plantas que contribuyen de manera más significativa al pecoreo de las abejas.

Las plantas detrás de cada miel

Cada miel es, en cierta forma, un reflejo del entorno donde fue producida. Las flores disponibles alrededor de las colmenas determinan su color, aroma, textura y sabor. Por ello, conocer las plantas que visitan las abejas permite comprender mejor la diversidad de mieles que existen en México.

En el caso de Tlaxcala, especies agrícolas y silvestres como Brassica rapa forman parte de ese mosaico floral que sostiene la actividad apícola. Aunque muchas veces pasan desapercibidas dentro del paisaje, su contribución al alimento de las abejas y a la producción de miel puede ser considerable.

Mieles de Tlaxcala

Reconocer el valor de estas plantas permite apreciar la compleja relación entre agricultura, biodiversidad y apicultura, así como entender que detrás de cada cucharada de miel existe una historia que comienza en el campo, entre flores y abejas.

Durante aquella colecta entendí algo que antes no había considerado con tanta claridad: muchas de las plantas que vemos todos los días en los campos agrícolas, e incluso aquellas que a veces se consideran simples arvenses, pueden ser recursos fundamentales para las abejas. En el caso de Brassica rapa, sus flores amarillas no solo forman parte de la dieta tradicional como quelite, sino también del sustento de las colonias de Apis mellifera y, en consecuencia, de la producción de miel en la región.

Diversidad de productos comestibles de la familia Brassicaceae

Comprender estas relaciones cambia la forma en que observamos el paisaje. Lo que antes parecía una planta común en medio de un cultivo puede convertirse en una pieza clave dentro de una red ecológica que conecta agricultura, biodiversidad y apicultura.

Relacion entre la agricultura, biodiversidad y apicultura (Imagen generada por IA, 2026)

Ahora que sabemos que incluso plantas aparentemente simples como el nabo silvestre pueden influir en la producción de miel, surge una nueva pregunta: 

¿Cuántas otras especies del paisaje agrícola estarán contribuyendo silenciosamente al sabor y la diversidad de las mieles mexicanas?

 

Referencias: 



 

Para leer más: 

De Gabriela Muñoz