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miércoles, 11 de octubre de 2017

Sabores y colores a la venta: Dos tianguis de la Sierra Norte

Cualquiera de nosotros ha recorrido un tianguis en algún momento. Estos existen desde tiempos prehispánicos, se conservaron durante tiempos de la Colonia y continúan en nuestros días es porque su esencia y razón de ser se mantienen vigentes.

Tianguis dominical en la plaza principal del municipio de Cuetzalan.

Estos espacios cumplen con dos funciones principales: por un lado establecen un vínculo entre productos originados de la economía campesina en un ambiente regional, mientras que proveen a los miembros de la comunidad con artículos elaborados con fines comerciales; y por otro, refuerzan relaciones sociales y tradiciones culturales, ya que establecen puntos de reunión semanales.

Tianguis en Tepango de Rodríguez, que cada martes reúne a la gente local.

"Muchas personas, especialmente mujeres, acuden al tianguis para encontrarse con los demás, para enterarse de la última noticia, para platicar, para reírse, para ejercer control social y, en suma, para darle forma a su participación en la sociedad. Van para "reconocer" a los demás y ser "reconocidas". Para ser parte del todo. Para acallar angustias y recoger bondades. Para constatar relaciones ya existentes y establecer nuevas. Para llevar algo y regresar a casa con lo nuevo que se recibió" (Arizpe, 2009).

Mujeres en el tianguis de Tepango.

Familia de Tepango en el tianguis local. Fotografía de Diana Cordoba Rodríguez.

Y es que en día de tianguis, desde temprano se dan cita no sólo vendedores, compradores, intermediarios y autoridades; sino que incluso curiosos y turistas (nacionales o extranjeros) encuentran algo interesante que llevar de estos lugares, ya sea un bien tangible, o información de la cultura y el lugar que están visitando.

Biólogo investigando sobre plantas medicinales en el tianguis de Tepango.

El antropólogo polaco Bronislaw Malinowski dice que en los tianguis se llevan a cabo transacciones a pequeña escala debido a que no se realizan ventas directas con los 'acaparadores'.

Frutas y verduras en Cuetzalan.

Ollas de barro en Tepango.

Vendedora de flores, nopalitos y otras
plantas comestibles.

Los precios varían de un vendedor a otro, así como las unidades que manejan para la venta también son heterogéneas, hay quienes tienen báscula y ofrecen kilos, mientras que no se excluyen otras medidas como el montón, la medida, el manojo, la pieza, la sardina, etc.

Latas de sardina y atún sirven para medir los chiles que se venderán.

Manojos de tequelite (Peperomia maculosa).

Papa de monte, una Dioscorea, se vende por kilo o fracciones de éste.
En tianguis como los de la Sierra Norte se consigue de todo, desde artesanías, maquique para orquideas, café, gran variedad de flores, semillas, especias y frutos, carne fresca y preparada, antojitos, animales vivos, herramientas para trabajar el campo y ollas para preparar los alimentos, hasta artículos provenientes de la ciudad que sin duda desentonan en un contexto más natural.

Orquídeas en el tianguis de Cuetzalan.

Piñones (Jatropha) en Tepango.

Venta de café, atole y otros antojitos en Cuetzalan.

Plátanos.

Valeriana.

Zapote negro.

Barro y miel el Tepango.

Col de hoja semisilvestre (Brassica oleracea).

Epazote de zorrillo (Chenopodium graveolens=Dysphania graveolens).

Chile ancho.

Chiltepín.

Copal.

Jitomates arriñonados

Los biólogos Yaayé Arellanes y Alejandro Casas estudiaron los tianguis de la región de Tehuacán desde una perspectiva ecológica, económica y social. En este esudio resumen algunas características que comparten los tianguis:
  • su origen prehispánico; 
  • transacciones que implican un intercambio de productos a través de un aporte monetario o de un canje de productos denominado trueque; 
  • con periodicidad semanal, una o dos veces por semana; 
  • la presencia de numerosos vendedores de distintos orígenes, muchos de ellos mujeres, que traen recursos vegetales producidos o recolectados a baja escala provenientes de sus huertos familiares, de la parcela o de los bosques circundantes y; 
  • su entrelazamiento con un mercado globalizado donde se puede encontrar todo tipo de mercancías.

Referencias:

Arizpe, Lourdes. 2009. El patrimonio inmaterial de México. Ritos y festividades. Porrua, México, D.F.
Arellanes Cancino, Y. y Casas Fernández, A. 2011. Los mercados tradicionales del valle de Tehuacán-Cuicatlán: Antecedentes y situación actual. Nueva Antropología 24(74): 93-123.
Feixa, C. 1993. "Ciudad tianguis". De la comunidad a la cultura nacional. en: La ciudad en la antropología mexicana. Quaderns del Departament de Geografía I Historia. Universidad de Lleida (Lérida), España. 169 páginas.
Long Towell, J. y Attolini Lecón, A. (coordinadoras) 2009. Caminos y mercados de México. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, Instituto Nacional de Antropología e Historia. México, D.F. 694 páginas.


Otras contribuciones sobre tianguis:



miércoles, 6 de septiembre de 2017

Sobre algunos de los cilantros de monte: tequelites


Tequelites en el tianguis de Tepango, Puebla.
Originario del Viejo Mundo, el cilantro Coriandrum sativum L. (Apiaceae) posee un sabor fresco e intenso que junto con la cebolla, chiles y tomates son la base de muchos platillos y salsas típicas de México. Sin embargo, el sabor y olor característico del cilantro se puede encontrar en algunas otras especies vegetales nativas como en el llamado cilantro cimarrón Eryngium foetidum L., el cual mi abuela tenia en su jardín para condimentar la sopa.

Dentro de la familia Piperaceae, a la cual pertenece la pimienta negra (Piper nigrum L.) y la hierba santa (P. auritum Kunth), se encuentran dos especies usadas como condimento en la región montañosa del centro de Veracruz y de la Sierra Norte de Puebla: Peperomia maculosa (L.) Hook. y P. peltilimba C. DC. ex Trelease. Estos tequelites se colectan en el bosque, se hacen pequeños racimos con las hojas y se venden en los tianguis y mercados de la región a precios que rondan los 5 y 10 pesos el racimo.

Peperomoa maculosa
Es una hierba rupícola propia del bosque tropical subperennifolio. Comúnmente crece en sitios sombreados y húmedos. Se caracteriza por tener hojas grandes de hasta 16 cm de largo por 10 cm de ancho, verde oscuro con peciolos rojizos con manchas oscuras y una línea pálida central a lo largo de la hoja. Esta especie se conoce como cilantro de monte, tequelite macho, najashuio macho, cunsasan grande, oreja de burro y cuantepeneni.

Peperomia maculosa en su hábitat natural en la zona de Misantla, Ver.
Peperomia peltilimba
Planta trepadora, rupícola o epífita. Crece en sitios húmedos del bosque mesófilo de montaña, sus hojas son peltadas, de 7 cm de largo por 6 cm de ancho, verde brillantes y fácilmente quebradizas. Se le conoce con los nombre de cilantro de monte, cilantrillo, tequelite hembra, najashuio hembra, nacasguio, cunsasan chico, panixkaka, oreja de ratón, oreja de tejón, y caochasa. Según los vendedores, esta especie posee mejor sabor y olor que P. maculosa.

Peperomia peltilimba en Cinco Palos, Coatepec, Ver.
Tanto Peperomia maculosa como P. peltilimba  se suelen usar para condimentar guisados caldosos como frijoles o sopas y en algunos lugares se consumen las hojas asadas como verdura. En el caso de P. maculosa, aparte del uso condimenticio, esta especie posee potencial ornamental gracias a sus vistosas hojas, al igual que algunas otras especies de peperomias como P. magnoliifolia (Jacq.) A. Dietr. P. caperata Yunker o Peperomia dolabriformis Kunth.

Una curiosidad sobre estos tequelites es que ambos fueron descritos de material proveniente del Caribe. P. maculosa fue descrita como Piper maculosum por Linneo en 1753 de la isla de La Española (Haití y República Dominicana) y P. peltilimba descrita por Casimir De Candolle en 1922 de Costa Rica. ¿Tendrán usos similares en aquellas regiones?

Finalmente, estas especies no son las únicos con olor y sabor a cilantro dentro de las piperáceas. Cuando menos otras tres especies veracruzanas tienen estas propiedades como: P. vazquezii G. Mathieu & Verg.-Rodr., P. campylotropa A. W. Hill y P. hobbitoides T. Wendt. Si consideramos que en el mundo se conocen 1608 taxa dentro del género, es casi seguro que existan muchas más peperomias condimenticias.

Para conocer más:

Peperomia.net

Cházaro-Basáñez M., Badía Pascual A., Vázquez-Ramírez J & Navare-Flores H. 2012. Datos misceláneos sobre dos especies condimenticias de Peperomia de los estados de Veracruz y Puebla, México. Bouteloua 12: 11-19.