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lunes, 15 de junio de 2026

El nabo en la producción apícola

Mieles vemos, procedencia no sabemos

Cuando pensamos en miel, muchas veces imaginamos un frasco de color ámbar y un sabor floral difícil de describir. Sin embargo, cada miel tiene una historia distinta que comienza mucho antes de llegar a la mesa. Esa historia inicia en las flores que visitan las abejas y en los paisajes donde se encuentran los apiarios. En regiones del altiplano mexicano, como Tlaxcala, los campos agrícolas y las plantas silvestres conforman un entorno vegetal que define el carácter de las mieles locales.

Cultivos en Tlaxcala

Entre las especies que forman parte de este paisaje se encuentra el nabo, Brassica rapa, una planta con flores amarillas que suele crecer entre cultivos y terrenos agrícolas. Aunque su origen se encuentra en el Viejo Mundo, actualmente es una especie ampliamente distribuida en México y forma parte del entorno de muchas comunidades rurales. En la agricultura campesina, esta planta no suele considerarse una maleza perjudicial; por el contrario, es apreciada por su valor alimenticio y con frecuencia incluso se fomenta su crecimiento (Perdomo Roldán y Vibrans, 2009).

Brassica rapa pertenece a la familia Brassicaceae, un grupo de plantas que incluye especies bien conocidas como las coles, los rábanos y la canola. Su cercanía evolutiva con estos cultivos explica varias de sus características botánicas y también su potencial como planta útil para la alimentación y la agricultura.

Campo invadido por "maleza"

¿Cómo reconocer a Brassica rapa?

Dentro de la familia Brassicaceae existen varias especies con flores amarillas que pueden parecer similares entre sí. No obstante, Brassica rapa presenta características morfológicas que permiten distinguirla de otras especies silvestres presentes en México.

Una de las más notables es la presencia de hojas superiores glaucas, es decir, con una tonalidad ligeramente azulosa o gris verdosa. Estas hojas son sésiles, lo que significa que carecen de pecíolo y se encuentran unidas directamente al tallo. Además, al crecer, rodean parcialmente el tallo. Las flores suelen agruparse en la punta de la inflorescencia.

Atracción de diversidad a el nabo amarillo

Otras especies relacionadas pueden compartir algunos de estos rasgos. Las coles asilvestradas, por ejemplo, también pueden presentar hojas superiores sésiles, aunque suelen ser plantas mucho más robustas que pueden superar el metro de altura. 

La canola (Brassica napus), que en ocasiones también se encuentra de forma espontánea fuera de cultivo, tiene pétalos más grandes y flores abiertas más distribuidas a lo largo del tallo. Además, el fruto de B. rapa presenta un pico más largo, lo que permite diferenciar ambas especies.

Caracteristicas morfologicas de Brassica rapa (Tenorio & Vibrans, 2000)

Hábitat y distribución en México

Esta especie se encuentra principalmente asociada a ambientes perturbados y zonas agrícolas. Es común observarla en campos de cultivo y milpas tradicionales. También puede aparecer como planta ruderal, en potreros, a lo largo de vías de ferrocarril o invadiendo terrenos agrícolas que han sido temporalmente abandonados.

En México, Brassica rapa se distribuye principalmente en regiones templadas, donde predominan ecosistemas como los bosques de pino-encino o el bosque mesófilo de montaña. Su presencia está estrechamente ligada a zonas de mayor altitud, prosperando generalmente entre los 1800 y los 3000 metros sobre el nivel del mar, lo que explica su abundancia en las regiones montañosas del altiplano central.

Distribución de Brassica rapa en America (GBIF)

Una planta importante en la alimentación tradicional

A pesar de tratarse de una especie introducida, Brassica rapa se ha integrado profundamente en la cultura alimentaria de diversas regiones del país. De acuerdo con estudios etnobotánicos, es una de las plantas de quelite más importantes recolectadas en México (Perdomo Roldán y Vibrans, 2009).

Sus hojas jóvenes, así como algunas flores, pueden consumirse crudas o cocidas con sal, formando parte de preparaciones tradicionales en distintas comunidades rurales. Los frutos, conocidos como silicuas, también se comercializan en algunos mercados bajo el nombre de “vaina” y se utilizan como alimento para aves enjauladas.

Vaina (Imagen generada por IA, 2026)

Las semillas contienen aceite que, aunque no se destina al consumo humano, puede emplearse con fines técnicos, como combustible para lámparas. En otros países, particularmente en Europa, Canadá y China, diversas variedades domesticadas de Brassica rapa se cultivan de forma intensiva con fines alimentarios y agrícolas.

Las flores que alimentan a las abejas

Más allá de su importancia alimentaria, Brassica rapa también cumple un papel relevante en los ecosistemas agrícolas al proporcionar néctar y polen a diversos insectos polinizadores. Durante su floración, sus flores amarillas atraen a numerosas especies, incluyendo a Apis mellifera, la abeja utilizada en la apicultura.

Abeja europea

La abundancia de estas flores dentro de los paisajes agrícolas puede contribuir de manera significativa al pecoreo de las abejas, es decir, al proceso mediante el cual recolectan néctar y polen para alimentar a la colonia y producir miel. De esta manera, plantas aparentemente comunes en los campos pueden influir en la composición y características de las mieles producidas en cada región.

Cultivos al rededor del apiario

Una experiencia personal en los campos de Tlaxcala

Durante una colecta botánica en campos de cultivo de Tlaxcala tuve la oportunidad de recolectar ejemplares conocidos localmente como nabo amarillo y nabo blanco. El objetivo de esta colecta era llevar a cabo estudios melisopalinológicos de la zona, para identificar el polen presente en las muestras de miel y determinar así el origen botánico de los recursos utilizados por las abejas.

Recolecta botánica en Tlaxcala

Al analizar una muestra de miel proveniente de la región, los resultados mostraron porcentajes elevados de granos de polen pertenecientes a la familia Brassicaceae. Este hallazgo permitió concluir que especies como Brassica rapa constituyen una fuente importante de alimento para Apis mellifera en estos paisajes agrícolas.

Grano de polen de Brassicaceae

Este tipo de estudios resulta fundamental para comprender mejor la relación entre la vegetación local y la producción de miel, así como para identificar cuáles son las plantas que contribuyen de manera más significativa al pecoreo de las abejas.

Las plantas detrás de cada miel

Cada miel es, en cierta forma, un reflejo del entorno donde fue producida. Las flores disponibles alrededor de las colmenas determinan su color, aroma, textura y sabor. Por ello, conocer las plantas que visitan las abejas permite comprender mejor la diversidad de mieles que existen en México.

En el caso de Tlaxcala, especies agrícolas y silvestres como Brassica rapa forman parte de ese mosaico floral que sostiene la actividad apícola. Aunque muchas veces pasan desapercibidas dentro del paisaje, su contribución al alimento de las abejas y a la producción de miel puede ser considerable.

Mieles de Tlaxcala

Reconocer el valor de estas plantas permite apreciar la compleja relación entre agricultura, biodiversidad y apicultura, así como entender que detrás de cada cucharada de miel existe una historia que comienza en el campo, entre flores y abejas.

Durante aquella colecta entendí algo que antes no había considerado con tanta claridad: muchas de las plantas que vemos todos los días en los campos agrícolas, e incluso aquellas que a veces se consideran simples arvenses, pueden ser recursos fundamentales para las abejas. En el caso de Brassica rapa, sus flores amarillas no solo forman parte de la dieta tradicional como quelite, sino también del sustento de las colonias de Apis mellifera y, en consecuencia, de la producción de miel en la región.

Diversidad de productos comestibles de la familia Brassicaceae

Comprender estas relaciones cambia la forma en que observamos el paisaje. Lo que antes parecía una planta común en medio de un cultivo puede convertirse en una pieza clave dentro de una red ecológica que conecta agricultura, biodiversidad y apicultura.

Relacion entre la agricultura, biodiversidad y apicultura (Imagen generada por IA, 2026)

Ahora que sabemos que incluso plantas aparentemente simples como el nabo silvestre pueden influir en la producción de miel, surge una nueva pregunta: 

¿Cuántas otras especies del paisaje agrícola estarán contribuyendo silenciosamente al sabor y la diversidad de las mieles mexicanas?

 

Referencias: 



 

Para leer más: 

De Gabriela Muñoz 

miércoles, 11 de octubre de 2017

Sabores y colores a la venta: Dos tianguis de la Sierra Norte

Cualquiera de nosotros ha recorrido un tianguis en algún momento. Estos existen desde tiempos prehispánicos, se conservaron durante tiempos de la Colonia y continúan en nuestros días es porque su esencia y razón de ser se mantienen vigentes.

Tianguis dominical en la plaza principal del municipio de Cuetzalan.

Estos espacios cumplen con dos funciones principales: por un lado establecen un vínculo entre productos originados de la economía campesina en un ambiente regional, mientras que proveen a los miembros de la comunidad con artículos elaborados con fines comerciales; y por otro, refuerzan relaciones sociales y tradiciones culturales, ya que establecen puntos de reunión semanales.

Tianguis en Tepango de Rodríguez, que cada martes reúne a la gente local.

"Muchas personas, especialmente mujeres, acuden al tianguis para encontrarse con los demás, para enterarse de la última noticia, para platicar, para reírse, para ejercer control social y, en suma, para darle forma a su participación en la sociedad. Van para "reconocer" a los demás y ser "reconocidas". Para ser parte del todo. Para acallar angustias y recoger bondades. Para constatar relaciones ya existentes y establecer nuevas. Para llevar algo y regresar a casa con lo nuevo que se recibió" (Arizpe, 2009).

Mujeres en el tianguis de Tepango.

Familia de Tepango en el tianguis local. Fotografía de Diana Cordoba Rodríguez.

Y es que en día de tianguis, desde temprano se dan cita no sólo vendedores, compradores, intermediarios y autoridades; sino que incluso curiosos y turistas (nacionales o extranjeros) encuentran algo interesante que llevar de estos lugares, ya sea un bien tangible, o información de la cultura y el lugar que están visitando.

Biólogo investigando sobre plantas medicinales en el tianguis de Tepango.

El antropólogo polaco Bronislaw Malinowski dice que en los tianguis se llevan a cabo transacciones a pequeña escala debido a que no se realizan ventas directas con los 'acaparadores'.

Frutas y verduras en Cuetzalan.

Ollas de barro en Tepango.

Vendedora de flores, nopalitos y otras
plantas comestibles.

Los precios varían de un vendedor a otro, así como las unidades que manejan para la venta también son heterogéneas, hay quienes tienen báscula y ofrecen kilos, mientras que no se excluyen otras medidas como el montón, la medida, el manojo, la pieza, la sardina, etc.

Latas de sardina y atún sirven para medir los chiles que se venderán.

Manojos de tequelite (Peperomia maculosa).

Papa de monte, una Dioscorea, se vende por kilo o fracciones de éste.
En tianguis como los de la Sierra Norte se consigue de todo, desde artesanías, maquique para orquideas, café, gran variedad de flores, semillas, especias y frutos, carne fresca y preparada, antojitos, animales vivos, herramientas para trabajar el campo y ollas para preparar los alimentos, hasta artículos provenientes de la ciudad que sin duda desentonan en un contexto más natural.

Orquídeas en el tianguis de Cuetzalan.

Piñones (Jatropha) en Tepango.

Venta de café, atole y otros antojitos en Cuetzalan.

Plátanos.

Valeriana.

Zapote negro.

Barro y miel el Tepango.

Col de hoja semisilvestre (Brassica oleracea).

Epazote de zorrillo (Chenopodium graveolens=Dysphania graveolens).

Chile ancho.

Chiltepín.

Copal.

Jitomates arriñonados

Los biólogos Yaayé Arellanes y Alejandro Casas estudiaron los tianguis de la región de Tehuacán desde una perspectiva ecológica, económica y social. En este esudio resumen algunas características que comparten los tianguis:
  • su origen prehispánico; 
  • transacciones que implican un intercambio de productos a través de un aporte monetario o de un canje de productos denominado trueque; 
  • con periodicidad semanal, una o dos veces por semana; 
  • la presencia de numerosos vendedores de distintos orígenes, muchos de ellos mujeres, que traen recursos vegetales producidos o recolectados a baja escala provenientes de sus huertos familiares, de la parcela o de los bosques circundantes y; 
  • su entrelazamiento con un mercado globalizado donde se puede encontrar todo tipo de mercancías.

Referencias:

Arizpe, Lourdes. 2009. El patrimonio inmaterial de México. Ritos y festividades. Porrua, México, D.F.
Arellanes Cancino, Y. y Casas Fernández, A. 2011. Los mercados tradicionales del valle de Tehuacán-Cuicatlán: Antecedentes y situación actual. Nueva Antropología 24(74): 93-123.
Feixa, C. 1993. "Ciudad tianguis". De la comunidad a la cultura nacional. en: La ciudad en la antropología mexicana. Quaderns del Departament de Geografía I Historia. Universidad de Lleida (Lérida), España. 169 páginas.
Long Towell, J. y Attolini Lecón, A. (coordinadoras) 2009. Caminos y mercados de México. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, Instituto Nacional de Antropología e Historia. México, D.F. 694 páginas.


Otras contribuciones sobre tianguis:



jueves, 24 de noviembre de 2016

Las promesas incumplidas de los OGMs

Hace unas semanas la New York Times publicó unos artículos, comparando los rendimientos de algunos cultivos en Europa (donde no se usan transgénicos) y los Estados Unidos, donde sí se usan. Además, parece que el uso de herbicidas ha aumentado en EUA.

Con estos datos, se sugiere que muchas de las promesas de esta tecnología no realmente se están cumpliendo. Los artículos tienen los títulos "Dudas sobre la abundancia prometida de los organismos genéticamente modificados" y "Promesas incumplidas de los organismos genéticamente modificados". Vean:

Comparación de rendimientos de canola en Europa y Norteamérica entre 1985 y 2014 (nótense que el rendimiento de por sí está mucho más alto en Europa). En remolacha de azúcar la tendencia era similar; en maíz los rendimientos eran casi iguales y aumentaron al mismo paso.

Uso de herbicidas en maíz en EUA; en Francia bajaron. Hay que mencionar que el uso de insecticidas en maíz sí han bajado en las regiones donde se planta maíz transgénico. Desafortunadamente, esto es un rasgo muy peligroso, ya que puede conferir una ventaja a plantas silvestres que adquieran esta característica a través de la hibridación.

Los artículos no tenían secciones de comentarios de lectores, pero sí se publicaron algunas cartas al editor después. Había algunas críticas sobre la manera como se presentaron los datos y acerca de la selección de datos representados.

Desde mi propio punto de vista, esto no sorprende. Hay que distinguir entre la justificación pública (dizque aumento en rendimientos, bajar uso de pesticidas) y las razones reales por los que los agricultores adoptan la tecnología (bajar costos, sobre todo de mano de obra).

Desafortunadamente, este ahorro solo dura un rato, hasta que los bichos encuentran la manera de burlarse de los esfuerzos. Y luego hay que echarle cada vez más. Esto lleva a la llamada "pesticide treadmill" donde se vuelve imposible hacer agricultura sin pesticidas, y cada vez más de ellos. En los transgénicos se manifiesta en la incorporación de resistencia a varios insectos o herbicidas. Hay los que dicen que así es si queremos alimentos baratos.

Para mí los peligros de los transgénicos no están tanto en que nos vamos a envenenar al comerlos, aunque esto todavía está en verémos. Sino están en los grandes monocultivos uniformes que promueven, en la organización oligopólica o monopólica de los proveedores (y compradores) que dejan al agricultor individual en una situación más indefensa que un obrero, así como los efectos sobre el suelo de monocultivos contínuos (erosión, contaminación, pérdida de fauna edáfica, etc.).

Claro, los transgénicos comparten algunos de estos efectos con otras inovaciones, como los híbridos. Pero los potencian. Además está la contaminación genética en las regiones donde existen parientes silvestres, que puede tener efectos muy nocivos que todavía no apreciamos.

Nos quitan alternativas y aumentan muchos tipos de riesgos. Ahora fallas en la cosecha por razones climáticas o nuevas enfermedades pueden ser mucho más catastróficas. Los (pocos) productores de los insumos tienen el poder de extorsionar a todo el mundo, literalmente, en lo más elemental que hay, el alimento. Y no crean que no lo van a hacer una vez que se quitan de encima la competencia de los pequeños agricultores más o menos autónomos. That's business.

Una parcela con canola en Alemania (2004). En el primer plano se encuentra un cultivo de trigo, por cierto con bastantes pastos malezas, por el uso demasiado seguido de herbicidas contra plantas de hoja ancha.

martes, 11 de agosto de 2015

En la Sierra de Zongolica - muestra culinaria

Una de mis alumnas, Claudia Sánchez, es originaria de Tetlalzingo, municipio de Soledad Atzompa, Veracruz, una comunidad nahua localizada en la Sierra de Zongolica. Su tesis versa sobre el uso de los quelites de su región. Una de las actividades previstas era una muestra culinaria de este tipo de alimentos, y la semana pasada su comité fue a asistir al evento.

Claudia, ya con la mesa de la muestra culinaria preparada

Fue todo un acontecimiento. Se reunieron aproximadamente 30 mujeres, y se presentaron 19 platillos, hechas con 13 diferentes especies se plantas silvestres o cultivadas: 

  • quelite blanco (Chenopodium berlandieri) - este fue el quelite más popular, con cinco platillos, aprovechando tanto las hojas como las inflorescencias (inflorescencias capeadas en caldillo, hervido y exprimido y simplemente hervido, con huevo, guisado con chile y cebolla)
Lo que llamaron huauzontle eran las inflorescencias del quelite blano o cenizo (Chenopodium berlandieri), que también son comestibles (de hecho, el huauzontle es la forma domesticada de este quelite). Esta combinación ganó uno de los premios.

  • quintonil (Amaranthus hybridus) guisado
  • nabo (Brassica rapa) hervido
  • col de hoja (Brassica oleracea) hervido
Un guisado de napush o col de hoja - esto es una forma de la col desconocida en el resto de México, pero que se consume en toda la Sierra Madre Oriental húmeda, por lo menos entre Veracruz, Puebla y Oaxaca.

Aquí está la col, o napush, que se cultiva en la región y que a veces se asilvestra. Es una forma muy parecida a la forma silvestre, pero con flores blancas.

  • hojas de papa extranjera (Oxalis tuberosa) con chile como salsa
Nabo hervido con una salsa picante de papa extranjera

  • flor de izote (Yucca), preparado a la mexicana con huevo, jitomate, cebolla y chile
Flor de izote con huevo, a la mexicana

  • quelite de 5 hojas (Cleome) guisado (este se tiene que dejar descansar durante una noche)
Esto es el guisado del quelite de cinco hojas ...

... y esto es la planta en un huerto familiar; es una Cleome.

  • lengua de vaca (Rumex obtusifolius) hervida y otra versión hervida con papas
  • lechugilla (Sonchus oleraceus) en ensalada con jitomate, cebolla y cilantro
Esta ensalada de lechugilla ganó el primer lugar. No era una receta tradicional, sino un platillo que la autora había desarrollado ella misma, tomando en cuenta los gustos de sus hijos.

  • guias de chayote (Sechium edulis) en salsa roja y simplemente hervidas con sal
  • guias hervidas y flores de calabaza en taco (Cucurbita pepo
Guias de calabaza hervidas - muy fáciles de hacer y sabrosos.

Esto no eran quesadillas, ya que no tenían queso, sino un guisado de flores de calabaza, así que los llamaron empanadas.

  • acelgas (Beta vulgaris) a la mexicana
  • ñamoli (Phytolacca icosandra) guisado con chile y cebolla
Una cosa que nos llamó la atención era que para dos especies, Rumex obtusifolia y Phytolacca icosandra, se reportaron formas comestibles y no comestibles - un fenómeno que se conoce de otras especies, pero que todavía no se ha investigado para estas dos.

Las juezas deliberando (Edelmira Linares, María Rivas y yo, con una amiga de Claudia como secretaria)

La premiación

Y luego lo importante - ¡todas prueban todo!