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lunes, 20 de abril de 2026

La miel de mezquite, el oro blanco

El Mezquite

Hablar del mezquite es hablar de resistencia. Este árbol, tan común en los paisajes áridos y semiáridos de México, ha aprendido a sobrevivir donde el agua es escasa y el suelo parece poco generoso. Sin embargo, lejos de ser una especie marginal, el mezquite (antes Prosopis, ahora Neltuma) ha sido una pieza clave para quienes han habitado estas regiones. Su presencia no solo modela el paisaje, sino que también sostiene formas de vida humanas, animales y vegetales que dependen de él (Rodríguez S. et al., 2014).

Apiario rodeado de árboles de mezquite y otras especies

A lo largo del país, el mezquite ha sido aprovechado de muchas maneras. Su madera se utiliza como leña y para la construcción de cercas; sus vainas han servido como forraje e incluso como alimento humano; su resina se ha empleado en la elaboración de barnices y pegamentos, y sus flores representan una fuente fundamental de néctar para abejas y otros insectos polinizadores. Para los pueblos nómadas precolombinos, el mezquite fue una especie indispensable: alimento, combustible, medicina y refugio, todo en un solo árbol (Espinoza P. et al. 2024).

La especie de mezquite identificada en el estado de Aguascalientes corresponde a Prosopis laevigata mezquite blando, una de las especies más ampliamente distribuidas del país. Su presencia no se limita a esta región, sino que se extiende por gran parte del territorio nacional, abarcando los estados del norte, centro y sur de México, lo que refleja su notable capacidad de adaptación a distintos climas y condiciones ecológicas (Palacios R., 2006).

Hoy en día, además de su valor cultural, el mezquite es reconocido por su importancia ecológica. Forma comunidades que ofrecen refugio a la fauna silvestre, contribuyen a la retención del suelo y ayudan a frenar los procesos de desertificación. También genera espacios de recreación y paisajes característicos de las zonas áridas. A pesar de ello, en algunas regiones del norte de México, donde la ganadería intensiva domina el uso del suelo, el mezquite es considerado una maleza, una percepción que contrasta fuertemente con los múltiples beneficios que aporta.

El mezquite y las abejas: una relación dorada

Entre todos los productos derivados del mezquite, hay uno que destaca por su calidad y valor: la miel. La miel de mezquite es altamente apreciada y tiene una demanda creciente, tanto por sus características sensoriales como por su origen botánico bien definido. Su producción depende de la instalación estratégica de colmenas en zonas donde la floración del mezquite es abundante, lo que permite que las abejas aprovechen casi exclusivamente su néctar.

Bastidor con la abeja reina y obreras

Además de ser un alimento, la miel de mezquite ha ocupado un lugar importante en la medicina tradicional. En distintos registros de la medicina vernácula se mencionan usos para aliviar la laringitis, la gastritis y las afecciones oculares; también se emplea como antiséptico natural. Estos usos, transmitidos de generación en generación, refuerzan la idea de que la miel no es solo un endulzante, sino también un producto profundamente ligado al bienestar humano (García C. et al., S.f.).

Aguascalientes se ha consolidado como el principal productor de miel de mezquite en México. La miel que se obtiene en esta región suele ser de color amarillo blanquecino, rica en polen y con una cristalización fina y suave, comparable a la textura de la mantequilla. Esta miel se produce durante un periodo específico del año, que coincide con la floración del mezquite, lo que da lugar a una cosecha anual muy esperada por los apicultores.

La calidad final de la miel no depende únicamente de la planta de origen. Factores como el clima, la humedad en la colmena, las características del néctar y el manejo durante la extracción y el almacenamiento influyen directamente en su sabor, textura y estabilidad. Cada frasco de miel es, en realidad, el resultado de una compleja interacción entre planta, abeja, ambiente y apicultor.

Apiario ubicado en Aguascalientes

¿Por qué la miel de mezquite es diferente?

Una de las razones por las que la miel de mezquite es tan especial es su origen botánico. Las mieles pueden clasificarse en monofloral, multifloral o de mielada, según las plantas que aportan néctar o secreciones azucaradas. Para que una miel sea considerada monofloral, el polen característico de una sola especie vegetal debe representar al menos el 45 % del contenido total. Este porcentaje se determina mediante estudios melisopalinológicos, en los que se analiza el polen presente en la miel y se compara con el de las flores de la región.

La miel de mezquite cumple con estos criterios. Su composición es particular: contiene un alto porcentaje de fructosa (alrededor del 80 %), entre 15 y 18 % de agua, potasio en concentraciones importantes y micronutrientes como sodio, calcio y vitamina B9. Esta combinación explica su sabor extremadamente dulce, su color claro y su tendencia a cristalizar de manera rápida, homogénea y fina.

Comparación de colores entre una miel multifloral y una monofloral de mezquite

Un encuentro personal con el “oro blanco”

Mi interés por la miel de mezquite nació en 2022, durante un trabajo de campo en Aguascalientes, donde hice pruebas de comportamiento en colmenas. Los apiarios se encontraban rodeados por extensas zonas dominadas por mezquites, y el apicultor con quien trabajé trasladaba sus colmenas a sitios cercanos donde la floración de esta especie podía aprovecharse mejor.

Fue ahí donde probé por primera vez la miel de mezquite. Acostumbrada a las mieles multiflorales del Estado de México, de tonos ámbar y sabores florales, esta miel me sorprendió por completo. Era clara, casi blanquecina, con un aroma muy suave y un dulzor intenso que perduraba en el paladar.

Lo que más llamó mi atención fue su cristalización. Nunca antes había visto una miel cristalizar de esa forma tan uniforme y cremosa. Ese viaje no solo me permitió conocer un nuevo tipo de miel, sino también aprender sobre el comportamiento particularmente pasivo de Apis mellifera en la región, comportamiento asociado a las características genéticas. Era posible estar dentro de los apiarios sin el equipo de protección completo, observar el manejo de las abejas y de las reinas, y entender por qué el principal producto cosechado allí era una miel tan valorada, obtenida solo una vez al año.
 
Manejo de cámaras de cría: celdas de abejas reina

Respuestas que llegan con el tiempo

Con el paso del tiempo, las preguntas que me surgieron en ese viaje comenzaron a responderse: ¿por qué esta miel es tan cara?, ¿qué la hace distinta a otras? La respuesta está en su origen botánico bien definido, en su clasificación como miel monofloral, en sus características fisicoquímicas y en sus componentes nutracéuticos, que, en conjunto, garantizan su calidad. 

La miel de mezquite no es solo un producto apícola; es el reflejo de un ecosistema, del conocimiento tradicional y del trabajo cuidadoso entre humanos y abejas. Por todo esto, no es exagerado llamarla el “oro blanco” de las zonas áridas de México.

Ahora que sabes que existe una amplia variedad de mieles, entre ellas esta miel monofloral tan especial, ¿te animarías a probarlas y descubrir cómo el origen botánico transforma su sabor, aroma y textura? Quizás lo encuentras en algún mercado, tianguis o tienda especializada en mieles cerca de tu casa.

 

Fuentes consultadas: 

Espinosa-Plascencia, A., & Huerta-Ocampo, J. Á. (2024). Aprovechamiento agroecológico y alimentario del mezquite: una revisión. Ingeniería en Industrias Alimentarias, 1(2), 36–40. 

García Chávez, C., Ramos Arredondo, L. E., Jasso Barbosa, G. N., Hernández Medina, R. G., & Ávila Ramos, F. (s. f.). Miel de mezquite: características y su uso cicatrizante. Jóvenes en la Ciencia, 28. ISSN 2395-9797.

Palacios, R. A. (2006). Los mezquites mexicanos: biodiversidad y distribución geográfica. Boletín de la Sociedad Argentina de Botánica, 41(1-2), 99-121. 

Rodríguez Sauceda, E. N., Rojo Martínez, G. E., Ramírez Valverde, B., Martínez Ruiz, R., Cong Hermida, M. C., Medina Torres, S. M., & Piña Ruiz, H. H. (2014)Análisis técnico del árbol del mezquite (Prosopis laevigata Humb. & Bonpl. ex Willd.) en México. Ra Ximhai, 10(3), 173–193.
 

Para leer más en Cuexcomate:

miércoles, 16 de abril de 2025

La papita de agua Sagittaria macrophylla, una especie amenazada

Foto en el Lago de Texcoco. Fuente de la imágen: Diego Negrete, íNaturalistMX (CC BY)

El año pasado dieron apertura al Parque Ecológico Lago de Texcoco, el cual se encuentra dentro del Área de Protección de Recursos Naturales Lago de Texcoco, y tuve la inquietud de visitar el lugar. Durante mi búsqueda en internet para encontrar la entrada al lugar y los horarios, pude ver el descontento de muchas personas e incluso algunos comentarios señalaban que el lugar no tenía nada, que hacían falta árboles, que mejor hubieran construido el aeropuerto, etc. Antes de continuar me gustaría derribar la idea de que todo ecosistema sano debería tener árboles, hay gran diversidad de ecosistemas y algunos de ellos no poseen árboles, un ejemplo de ellos es el que se encuentra en el Lago de Texcoco, el cual tiene vegetación acuática y pastizales halófitos.

He de admitir que lograr entrar no fue tan sencillo. Para aquellos que vayan en auto desde Texcoco y comunidades aledañas por la autopista Texcoco-Peñon en dirección a la CDMX, podrán ingresar por la puerta 7, que en Google Maps aparece como "Parque Ecológico Lago de Texcoco (Acceso Texcoco 01)"
Para aquellos que quieran ingresar y vayan desde la Ciudad de México en dirección a Texcoco, la entrada sería la que se encuentra a la mitad de la autopista, en aproximadamente en la siguiente localización, tomado la desviación hacia la izquierda.
 
Al llegar, me di cuenta de que para la mayoría de las personas la principal atracción eran las zonas recreativas (espacios deportivos y zonas de convivencia). Pero también pude visitar la Ciénega de San Juan, que se encuentra en una de las zonas más conservadas del área natural. Allí pude observar aves y vegetación, y algunas de las preguntas que surgieron en mi cabeza fueron: ¿Cuantas especies nativas y endémicas podré observar?, en un lugar tan singular como este ¿qué tantas especies desconocemos aquellos que no somos de aquí?, después de tan agresiva intervención, como lo fue el intento de construcción del aeropuerto ¿Cuántas especies de ellas estarán vulnerables ante tanta alteración en el sitio?.

Especie endémica de México observada en Lago de Texcoco Xanthocephalum centauroides. 
Fuente de la imágen: Abril Pérez, íNaturalistMx.

Fue entonces que comencé a buscar información sobre especies nativas y endémicas del Lago de Texcoco. Una de ellas llamo mi atención, y en seguida la presentaré, pero antes me gustaría insertar un término para que usted, querido lector, entienda un poco más la importancia de esta especie y, por tanto, del Área de Protección de Recursos Naturales Lago de Texcoco, que es el sitio que le ofrece las condiciones óptimas para vivir a esta y otras de especies.

Quizás ha escuchado hablar acerca de las especies en peligro de extinción, pero ¿sabía usted que hay varias categorías antes de que una especie llegue a ese nivel tan crítico? estas categorías son importantes porque son un aviso y, por tanto, un llamado de atención para actuar antes de que la situación de una especie animal o vegetal sea irreversible. Para considerar una especie dentro de alguna de las categorías se consideran los siguientes puntos:  la distribución de la especie en el territorio mexicano, el estado del hábitat donde se encuentra, su vulnerabilidad y el impacto de las actividades humanas sobre la especie. 
En México existe un instrumento legal que enlista, clasifica y protege a las especies en riesgo, se trata de la Norma Oficial Mexicana 059, la cual clasifica a las especies en cuatro categorías: 1) Sujetas a protección especial, 2) Amenazadas, 3) En peligro de extinción y 4) Probablemente extinta en el medio silvestre.
Categorías de riesgos de la NOM-059, basada en la información de la CONABIO.

Una especie que anteriormente tenía una mayor distribución en el Valle de México y que actualmente se encuentra como amenazada en la lista de especies en riesgo NOM-059, es la Sagittaria macrophylla (Alismataceae), que es conocida como papa de agua, apaclol, apaclolillo, hoja de flecha o cola de pato. Se trata de una planta herbácea acuática que puede encontrarse en bordes y zanjas de canales, lagunas y lagos de climas templados. Sus flores son blancas, sus hojas verdes y grandes; son sagitadas, es decir, tienen forma de flecha, y sus tubérculos son la parte más aprovechada (Miranda, 2014). Es endémica de México y se encuentra distribuida en los estados de Colima, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Tlaxcala, Ciudad de México y Estado de México. En este último es donde se ha reportado más abundancia de S. macrophylla, particularmente en la cuenca del Río Lerma y el Valle de México (Lago de Texcoco)(Zepeta & Lot, 2005). 

Flor de Sagittaria macrophylla Zucc. Fuente de la imágen: Alma Balcázar Quiñones, CONABIO (CC 4.0)

En el Valle de México la sed de crecimiento económico de la metrópoli ha mermado los cuerpos de agua, dejando remanentes de vegetación nativa que hoy lucha por sobrevivir a la invasión del humano y las especies invasoras, quienes le arrebatan espacio velozmente. La disminución de los cuerpos de agua (lagos y lagunas) se debe a factores como la expansión de la mancha urbana, el cambio de uso de suelo, la dispersión de especies invasoras, el cambio climático, la contaminación de cuerpos de agua y otros factores, principalmente antropogénicos
 
Los tubérculos de Sagittaria macrophylla son parte de la dieta del pato mexicano Anas diazi (Colón-Quezada, 2010), especie que también se encuentra en la NOM-059 con categoría de amenazada.  Esta ave es endémica de México y especialmente durante otoño es cuando consume los tubérculos de la papa de agua. Durante esa temporada los niveles del agua disminuyen y dejan accesibles a los tubérculos. La relación alimenticia del pato mexicano con la papa de agua es importante no solo porque ambas especies están en peligro de extinción, sino también porque las zonas donde crece dicha planta acuática son limitadas y se ven amenazadas.

Pato mexicano Anas diazi. Fuente de la imágen: Jorge A. Pérez Torres, iNaturalist Mexico, CC BY-NC

El registro más antiguo del género Sagittaria se encuentra en el Códice Florentino (1577). En él se reporta el uso de una planta conocida como zacateztli o cacateztli, una “raíz pequeña que se comía cocida…” . Bien podría tratarse de Sagittaria macrophylla o Sagittaria latifolia, esto debido a que ambas se distribuían ampliamente en la zona y tienen características similares (Miranda, 2014). 

Tubérculo de Sagittaria macrophylla hervido para consumo.
Fuente de la imágen: Ana Balcázar Quiñones, CONABIO, CC BY-NC-ND

Continuando con el uso de las papas de agua, hay una publicación de inicios de los 2000´s donde se reporta que en algunas comunidades lacustres del estado de México las papas de agua se seguían consumiendo, este estudio se centró en comunidades de la cuenca del Río Lerma, donde se reportó que se recolectaban para consumo, o bien, para venta (Zepeta & Lot, 2005). Este es una ejemplo de los usos tradicionales que algunas comunidades le han dado a la especie. Sin embargo, no hay información actual de usos tradicionales de esta especie en el Lago de Texcoco. Donde los subproductos más recolectados y utilizados son la espirulina, el ahuautle y tequesquite.

Tampoco hay observaciones recientes publicadas de Sagittaria macrophylla. Sería de gran interés poder verificar si aún hay presencia de ella en el ANP Lago de Texcoco. La zona donde podría encontrarse sería la en Ciénega de San Juan, que es la zona más conservada del Área Natural Protegida, donde la vegetación acuática abunda y funge como zona de anidación para aves migratorias y locales, razón por la cual el Lago de Texcoco también ha sido denominado sitio Ramsar en 2022.

Área de anidación de Himantopus mexicanus o monjita americana. Fuente de la imágen: Mauro I. Reyna, WHSRN, CC BY-NC

Los conocimientos y usos tradicionales de las especies vegetales locales son prácticas que con los años se van perdiendo, más aún cuando hablamos de comunidades cercanas a las ciudades, donde el cambio de uso de suelo, el relevo generacional y el cambio de actividades económicas, ha tenido consecuencias en el grado de conocimientos y usos tradicionales de los recursos, y por tanto el cuidado y la conservación de estos. Es importante mencionar que la responsabilidad del cuidado y conservación de la zona no solo recae en los locales (las personas que viven muy cerca del lugar) sino también en los visitantes y en las autoridades locales, estatales y federales. 
 
Imagen del código florentino zacateztli, especie Sagittaria
Ilustración del Código Florentino zacateztli, especie del género Sagittaria.

La difusión del conocimiento también juega un papel importante porque los humanos no protegemos lo que nos es desconocido y muchas veces desconocemos lo que se ha perdido. Si quieres conocer algunas especies observadas en el Lago de Texcoco te invito a conocer íNaturalistMX, donde podrás ver y subir fotografías de especies de cualquier parte del país.

Fuentes consultadas:
  • Zepeda G., C. & Lot, A. (2005). Distribución y uso tradicional de Sagittaria macrophylla Zucc. y S. latifolia Willd. en el Estado de México. Ciencia Ergo Sum, 12 (3), 282-290.
  • Miranda A., M.G. (2014). El género Sagittaria en el Códice Florentino. Elementos, 94, 45-48.
  • Colón-Quezada, D. (2010). Composición de la dieta de otoño del pato mexicano (Anas diazi) en el vaso sur de las ciénegas del Lerma, Estado de México. Revista Mexicana de Biodiversidad, 80, 193-202. 
Para leer más en Cuexcomate:
De Abril Pérez

viernes, 12 de enero de 2024

Mi primer semillero de cactáceas

Cuando era niño solía comprar plantas, pero nunca me cuestionaba de donde venían dichas plantas, pero de una u otra manera siempre me emocionaba ver tantas formas, colores, tamaños. Con el paso del tiempo esa curiosidad despertó mi interés, comenzando esta historia de amor con las cactáceas

Imagen de una Mammillaria gracilis

Empezaremos con la importancia de la conservación. 

En  México se cuenta con casi la mitad de las especies de cactáceas que existen en el mundo (SEMARNAT, 2016) de las cuales muchas se encuentran clasificadas como especies amenazadas como Astrophytum caput-medusae y Mammillaria herrerae. Estas plantas ornamentales han sido extraídas de manera ilegal por su alto valor entre coleccionistas; además han sufrido destrucción de sus hábitats. 

Para la obtención de semilla legal la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) ofrece vendedores autorizados. Las Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMAS) y Predios o Instalaciones que Manejan Vida Silvestre (PIMVS) pueden abastecer a pequeños productores que empiezan con esta actividad.

En esta nota quiero enseñarte un poco de lo que se vive en este labor.

Especies de cactáceas mexicanas propagadas a partir de semilla .

Sin más preámbulos vamos con el tema de la germinación. Para ello toma nota que ocuparemos:

  • Recipiente de plástico transparente con tapa (ejemplo contenedores para alimentos)
  • Sustrato mineral de tamaño pequeño como tezontle, perlita, vermiculita, tepojal
  • Sustrato orgánico: composta, fibra de coco, peat moss, vermicomposta.
  • Una botella de agua purificada
  • Dos vasos 
  • Un palillo
  • Papel filtro o manta cielo.
  • Olla exprés o microondas
  • Cloro
  • Alcohol
  • Fungicida
  • Semillas de cactáceas.

Pasos:

1.- Obtención de semilla

Adquirir frutos en una UMA o PIMVS, estas pueden ser pulposas. Se limpian y desinfectan las semillas. La presencia de humedad y azucares de la pulpa pueden provocar crecimiento de hongos. Se limpian con dos a tres lavados con agua y se desinfectan sumergiendo las semillas en una solución de alcohol (80% de alcohol y 20% agua) para desinfectarlas.

2.- Escarificación

Las semillas de cactus tienen una cascarilla dura (testa) la cual requiere un tratamiento para adelgazarla. De manera natural el aparato digestivo de los animales (por ejemplo, aves y mamíferos) lleva a cabo este proceso con el ácido gástrico y enzimas (Flores y Jurado, 2011)

Para ello elaboramos un solución de cloro (30 ml) y agua  (70 ml) y se sumergen las semillas aproximadamente 5 minutos (nota: puede variar por el tamaño de la semilla) y con ayuda de un palillo y se agita la solución con las semillas, se escurren  y se enjuagan con agua limpia.

Escarificación de semillas de Stenocereus thurberi

3.- Hidratación 

Se colocan las semillas en un vasito desinfectado (con calor o alcohol), agregando agua purificada. Se deja reposar durante 12 a 24 horas, o hasta 48 horas en algunas especies. 

4.- Preparación del sustrato

En una bolsa se dispone del 70% de sustrato inorgánico y 30% de orgánico y lo mezclamos bien.  Cuando hablamos de sustrato orgánico básicamente es todo aquel sustrato cuyo origen proviene de derivados de carbono (Agroequipos, 2008).

Para la esterilización del sustrato se coloca en una olla exprés. A partir de que suena la válvula se cuentan 12 minutos. También puedes usar un horno de microondas metiendo el sustrato 12 min aproximadamente (Entresemillas, 2021)

El objetivo es disminuir la cantidad de microorganismos que puedan contaminar el semillero. 

Preparación del semillero 

5.- Preparación del semillero

Desinfecta el recipiente de plástico con alcohol y agrega el sustrato, trata de llenar al menos la mitad del volumen del recipiente. 

Posteriormente regamos con un fungicida sistémico para evitar la proliferación de hongos (la cantidad del fungicida depende de la marca, en este caso recomiendo Captan y se agrega 1 gramo por cada litro). 

Con ayuda de un papel filtro o manta cielo separamos las semillas, y las colocamos dentro del semillero, procurando tener las manos limpias y desinfectadas o usar guantes. 

Posteriormente se tapa el recipiente y se etiqueta, al menos colocando nombre de la especie y fecha. Las semillas sembradas se guardan en un lugar con sombra a temperaturas de 20 a 25°C durante 1 a 3 semanas. El tiempo de germinación depende de cada especie.

Semilleros con plántulas bajo malla sombra.

5.- Cuidados y mantenimiento de los semilleros

Una vez germinadas, las semillas requieren luz indirecta. Puedes ponerlas cerca de una ventana sin que le pegue sol directo (puedes ayudarte colocando malla sombra). Requieren una temperatura promedio de 25 a 27 °C para su desarrollo. Esto puede durar aproximadamente un año; todo este tiempo tienes que estar monitoreando constantemente el semillero.

Procura que tenga humedad el semillero. Puedes abrir el semillero a los 3 meses y se aclimata paulatinamente.

Semillero de 4 meses de germinación

Una vez que los cactus tengan un tamaño considerable y se observa que ya no caben en el semillero, es cuando se procede al repique. Esto consiste en trasplantar en un recipiente o maceta de mayor profundidad con un sustrato mas rico en materia orgánica.

Repique de cactus en charolas

Como resultado tendrás plántulas jóvenes listas para desarrollarse de manera individual. 

Espero que este pequeño tutorial te permita lograr tu primer germinación de cactus. Recuerda que con la practica podrás adaptar la técnica de germinación de acuerdo a tus necesidades.

Blogs del Cuexcomate que te podría interesar

Para saber mas recomiendo las siguientes fuentes:

Bibliografía

Esterilizar el sustrato para semillas o macetas (18 de julio del 2021)  Entresemillas.com

Flores, J. Jurado, E. (2011) Germinación de especies de cactáceas en categoría de riesgo del desierto chihuahense. Revista Mexicana de Ciencias Forestales 2(8): 59-70

Flores, J., Jurado, E. (2009) Efecto de la densidad de semillas en la germinación de Isolatocereus dumortieri y Myrtillocactus geometrizans, cactáceas columnares endémicas de México. Revista Mexicana de Biodiversidad 80(1): 141-144.

Agroequipos (2008) Los sustratos agrícolas y sus propiedades. Consultado el 1 de mayo de 2023.

domingo, 30 de abril de 2023

Cielo verde. Azoteas y jardines de polinizadores

¡Uf que calor! son los primeros días de marzo de 2023 y me encuentro en la ciudad de México. Desde hace algunos años he tenido la sensación de que cada vez el calor se siente más seco e intenso en esta parte del país. Podría pensar que es mi imaginación, sin embargo, los datos históricos señalan una tendencia al alza con respecto a la temperatura en las ciudades a nivel mundial ocasionada por el calentamiento global antrópico (Espadas-Manrique et al. 2021). Cuando pienso en las causas del calor excesivo que siento, miro a mi alrededor e identifico el color gris por todos lados, en las superficies pavimentadas, en las construcciones que reflejan los rayos solares y en la contaminación del aire. Esto me incomoda y me genera cansancio mental (Figura 1).

Figura 1. Imagen de la alcaldía Iztapalapa (Tomada de Google Earth).

Ahora bien, puedo sentirme agotada, tomar un abanico, encender un ventilador y consumir una bebida fría con la intención de sentir confort. O puedo tomar acciones más contundentes que me permitan contribuir a mitigar los efectos de las modificaciones al paisaje en el que todos estamos involucrados. En esta contribución quiero compartir con ustedes un proyecto que he venido trabajando desde hace más de un año, lo he denominado "Cielo verde. Azoteas y jardines de polinizadores" (Figura 2).

Figura 2. Azotea verde (Tomado de Fundación UNAM).

Mi casa se ubica en la alcaldía de Iztapalapa, una de las zonas más densamente pobladas de la ciudad. Formalmente no tengo un espacio mayor a dos metros cuadrados como jardín, así es que decidí intervenir en la situación y comencé a investigar un poco más sobre cómo incrementar esta área. La única opción que encontré y que me agradó fue diseñar y construir un jardín de polinizadores en mi azotea (Video1).

Video 1. Jardines para polinizadores.

Primero, investigue cuáles plantas podría utilizar, considerando que mi intención era ver mariposas y otros insectos, además de aves pequeñas como los colibríes alimentándose del néctar de las flores. Elegí plantas que pudieran ser hospederas o nutricias de estos seres vivos (Figura 3). Las especies que llamaron mi atención y que más he utilizado pertenecen a tres géneros: Passiflora, Lantana Tropaeolum.

Figura 3. Larvas de la mariposa Dione moneta en una Passiflora (Foto de Martha Albarrán).

Passiflora. Las plantas de este género son por lo general enredaderas. La especie que usé proviene de Brasil geográficamente, sin embargo, ahora se distribuye en varias regiones del trópico. Las flores son muy vistosas y aromáticas, son circulares y algunas de sus estructuras son moradas. Su época de floración es de agosto a diciembre. Sus frutos son bayas indehiscentes, con un color del amarillo al naranja, y comestibles con un sabor ácido y alto contenido de vitaminas. Las semillas poseen aceites que se utilizan en la industria de los cosméticos. El nombre común es maracuyá (Passiflora edulis). Con ellas elaboré un muro verde al colocar un tejido de acero inoxidable para que con sus zarcillos fueran sosteniéndose de esta estructura (Figura 4).

Figura 4. Flores de Passiflora (Foto de Martha Albarrán).

Lantana. En este género hay arbustos que pueden tener alturas de hasta tres metros, sus inflorescencias son corimbos en los que las flores parecen un racimo. Las hay de diversos colores, lilas, blancas, amarillas, rojas y anaranjadas (Figura 5); tienen relevancia ornamental y apícola. La planta es útil porque florece todo el año, resiste muy bien la sequía, la exposición directa al sol y es nutricia. A lo largo del día es posible apreciar mariposas, abejas y otros insectos rondando sus flores.

Figura 5. Inflorescencia de Lantana camara (Foto de Martha Albarrán).

Tropaeolum. Este género originario de Sudamérica consiste de hierbas trepadoras perennes. Tienen tallos muy ramificados, sus flores son vistosas de color anaranjado, rojo o amarillo, sus semillas se encuentran en un fruto carnoso que se separa cuando madura. Las hojas son hospederas de una especie de mariposas llamada Leptophobia aripaes conocida como mariposa blanca o mariposa de la col. El nombre común de la especie que sembré en mi jardín es mastuerzo o capuchina. Es ornamental pero también tienen uso medicinal y es comestible (Figura 6).

Figura 6. Mastuerzo (Foto de Martha Albarrán).

La experiencia de haber iniciado con este proyecto ha sido muy enriquecedora, constantemente estoy integrando otras especies vegetales y observando la interacción con los polinizadores. Hasta ahora me falta mejorar el riego, pero eso estará incluido en la segunda fase de esta experiencia. Estoy convencida que los jardines de polinizadores representan una opción para mejorar el hábitat urbano; entre edificios, redes de transporte, centros comerciales, escuelas, mercados, iglesias, hospitales y toda la infraestructura que utilizamos en los espacios en los que desarrollamos nuestra vida podemos cambiar el paisaje con azoteas verdes que brinden beneficios ambientales al funcionar como un ecosistema (Zuria y Castellanos 2008). Además, desde el punto de vista de la salud, nos permiten obtener confort psicológico al apreciar visualmente espacios más armónicos, llenos de color y de formas de vida diversas.

Si están interesados en el tema, les sugiero visitar las siguientes páginas: 

Figura 7. Tomado de Biodiversidad Mexicana

Incluso los invito a que se inscriban a Poliniza: Red de jardines para polinizadores (Figura 7).
 
Referencias.

Espadas-Manrique C., Reyes-García C. y Carrillo-Niquete G. 2021. La expansión urbana de Mérida, la de Yucatán, México y su contribución al cambio climático. Desde el Herbario CICY 13: 232-238.

Zuria  I. y Castellanos S.I. 2008. Ecología urbana y ciudades verdes. Herreriana 4: 5-7.




Más empalagosas que el azúcar...pero tan importantes para la vida como el agua

¿Te has preguntado qué pasaría si un día desaparecen las abejas?

La vida en el planeta no volvería a ser la misma… :(

¿Sabías que existe una forma de estudiar las huellas que van dejando las abejas? Aquí te explico como lo hacen.

Algunos científicos se han dado a la tarea de seguir los pasos de las abejas durante todo su recorrido mientras recolectan el polen de las plantas. Pero, antes que nada, ¿cuál es esa ciencia? 

Abeja recolectando polen de una flor de nopal (Opuntia Mill.)

La palinología es una rama de la botánica que estudia el polen de las plantas. A través de esta ciencia se puede obtener información sobre la historia de las plantas. También la composición de la miel que producen las abejas dependerá de las plantas donde recolecten el polen y el néctar (conocido como pecoreo), pero si en un lugar hay demasiadas de plantas ¿cómo saber cuáles son las plantas que más les agradan a las abejas? Para que nos vaya quedando más claro, veamos un estudio que se hizo en Morelos (Vázquez-Fuentes et al., 2019). Con la ayuda de la palinología se logró obtener información sobre el origen de la miel que se produce en la región del altiplano de Morelos (lugar donde la apicultura es una de las actividades más importantes).

¿Y cómo lo hicieron? 

Se obtuvieron muestras de 10 gramos de miel (en diferentes temporadas de producción) de los municipios de Cuautla (2004), Tlalnepantla (2006) y Totolapan (2008); se llevaron a un laboratorio, se procesaron bajo una técnica especial (denominada acetólisis) y con la ayuda de un microscopio se observaron para la clasificarlas según el tipo y cantidad de polen en la miel. Así se pudo determinar que especies de plantas habían contribuido polen a la miel, y, por lo tanto, habían visitado las abejas.

Las mieles se clasificaron en multiflorales (cuando la miel se compone de una diversidad de polen de distintas especies de plantas) o monoflorales (la miel se compone de una solo especie de planta) de acuerdo con la(s) especie(s) de planta(s) que se identificaron. Por lo general, si se encuentra más del 10% del polen de una especie en la miel, se considera como una fuente de alimento importante para las abejas.

¡El resultado fue sorprendente! Se identificó una gran diversidad de especies de plantas en las mieles recolectadas. 

En la siguiente imagen se muestran las distintas formas que tiene el polen identificado en las muestras de miel cuando fue observado bajo el microscopio.

Tipos de polen de las plantas identificadas en las muestras de miel de tres municipios de Morelos.

Se identificaron 23 tipos de polen de diferentes especies de plantas, los cuales pertenecen a 18 familias botánicas. Las especies de plantas con un porcentaje mayor de diversidad de polen en la miel fueron solo dos familias: Asteraceae y Brassicaceae

Frecuencia de especies identificadas en polen de las mieles analizadas y obtenidas en Morelos. 

En Cuautla, Morelos, se identificaron 11 tipos de polen y los más abundantes fueron de las familias Chenopodiaceae-Amaranthaceae, Asteraceae y Apiaceae; en Tlalnepantla se identificaron 10 tipos de polen de la familia Asteraceae y de los géneros Salvia y Lopezia; para el caso de Totolapan se identificaron 16 tipos de polen de Brassicaceae, Chenopodiaceae-Amaranthaceae y Asteraceae.

Diagrama de frecuencias de las familias presentes en la miel del municipio de Cuautla, Morelos

Las mayoría de los mieles fueron clasificadas como monoflorales, ya que, para del municipio de Cuautla, el 48.3% del polen de la miel fue de la familia Chenopodiaceae-Amaranthaceae y 45.2% de la miel del municipio de Tlalnepantla se identificó en mayor frecuencia polen de la familia Asteraceae. 

Diagrama de frecuencias de las familias presentes en la miel del municipio de Tlalnepantla, Morelos

Solo la miel de la localidad de Totolapan se clasificó como multifloral por la gran diversidad de polen identificado. 

Diagrama de frecuencias de las familias presentes en la miel del municipio de Totolapan, Morelos
Las abejas tuvieron preferencia por las plantas de las familias Chenopodiaceae-Amaranthaceae y Asteraceae. Cabe mencionar que la dominancia de las Asteraceae era de esperarse, ya fueron las especies que se encontraban en mayor cantidad en el sitio, suelen encontrase a la orilla de los caminos y en huertos familiares para utilizarlas como ornamentales, medicinales o como fuente de alimento. Las Chenopodiaceae-Amaranthaceae también son comunes, pero este resultado no era tan esperado ya que la mayoría de las especies no tienen flores vistosas, atractivas para las abejas.

Algunos ejemplares de la familia Asteraceae. Fuente: Espín-Bahena et al., 2023
 
Por lo tanto, el presente estudio nos da un panorama sobre las especies de plantas de las cuales las abejas pueden obtener fuentes de alimentos. Otros autores (que de igual forma analizaron muestras de miel, pero en años anteriores) identificaron 41 tipos de polen de diversas especies de plantas, solo que estas especies se podían encontrar en el bosque. 

¿Pero que de extraño tiene esto? Esto quiere decir el ecosistema donde las abejas solían pecorear fue modificado a consecuencia de la disminución de los bosques por el crecimiento de las ciudades y el establecimiento de zonas agrícolas. Las abejas se alimentaron de las plantas que estuvieron a su alcance. 

¿Y qué podemos hacer al respecto?

¡Las flores vistosas atraen a las abejas!

Promover la conservación de los bosques y selvas, cultivar especies de plantas que sean abundantes en polen y néctar (no importa que vivas en la ciudad) y cuidar de las abejas, con estas acciones, cuidaremos de las abejas y nos permitirá seguir disfrutando de una gran variedad de sabores en la miel. 

Diversidad biológica de mieles en México. Fuente: CONABIO

Mientras buscaba algunos datos para compartir, encontré este poema del escritor mexicano Víctor Toledo, espero les guste. 

*

Polen

Polvo de oro 

De la eternidad

Tamo estelar:

De lo sagrado voz.

Coro dorado del viento

Telar de sinestesias

Hilos aéreos de oro

Del áureo aroma del aura

Destejido de la Aurora:

En manos de las abejas 

El polen de las estrellas.

**

Soles de miel

Ojos de poeta

Ojos de abejas

Polen de estrellas

Constelación de él


Solidas celdas abiertas

Ceras y eras doradas,

Lingotes de oro líquido,

Tesoro de la lengua ultravioleta

Sin-cera de las flores

Y del habla marina onda honda

Del bosque 

***

Sol: panal 

De la música

Fanal del Dios del Día

  Del tacto esbelto

Suave

su ave

Del perfume de la luz

Alrededor de ti 

danzan los astros dorados y azules

De las lenguas.

Extracto tomado del poema Polen, Colección Pippa Passes 

Si quieres consultar más información sobre las abejas, aquí les dejo algunos enlaces que puedes visitar y las referencias mencionadas en el texto:

Referencias

Espin Bahena, M. L., Cedillo Portugal, E. & Villaseñor, J. L. (2023). La familia Asteraceae en el municipio Tepoztlán, Morelos, México. Acta Botanica Mexicana 130: e2130.

Vázquez-Fuentes, Y.G., Quiroz-García, D.L., Acosta-Castellanos, J.S. & Fernández-Nava, R. (2019). Análisis palinológico de mieles de Apis mellifera L. (Apidae), estado de Morelos, México. Polibotánica 48: 87-98.