Te has preguntado de ¿Dónde provienen las frutas y verduras de las cuales nos alimentamos?
Pues todo empieza en el campo. Gracias a la agricultura, que es el motor de la producción de materias primas, alimentos y forrajes, las necesidades humanas se cubren en el día a día.
Esta producción se lleva a término por un grupo de personas, con gran trabajo, que no se reconoce como se debe: los pequeños y grandes productores agrícolas. En México, más del 50 % de las unidades de producción son de pequeños productores (con menos de cinco hectáreas, de acuerdo con el DOF, 2019); la gran mayoría (76 %) tiene tierras de temporal. Pero la denominación de pequeños productores es un poco engañosa, ya que este sector produce cerca del 40% de los alimentos del país y emplea aproximadamente el 60% de la mano de obra agrícola (INEGI, Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2024).
Entonces, es importante reconocer la envergadura de los pequeños productores.
En años recientes, el gobierno de México impulsó una iniciativa para transformar la producción convencional (con agroquímicos) hacia una producción sostenible, disminuyendo y, a largo plazo, eliminando el uso de agroquímicos. De esta manera se está impulsando un cambio de la agricultura convencional a la agroecológica. La asistencia técnica está dirigida especialmente a los pequeños productores con capacitaciones técnicas sobre la adopción de prácticas agroecológicas, como la producción de bioinsumos.
La transición agroecológica se considera un gran reto en México, ya que implica un cambio de paradigma, modificando creencias y métodos que rigen la agricultura convencional, en la que se ve al campo como una fábrica de producción. Se pretende cambiar a percibirlo como un gran ecosistema, tal que los factores bióticos y abióticos converjan para obtener un máximo rendimiento sin afectar la salud del campo. Además, se busca transformar el sistema agroalimentario industrializado en uno más sostenible, justo y saludable.
La agroecología permite un cambio sistémico que integra los conocimientos tradicionales indígenas con la ciencia moderna. Algunos de los elementos principales de la agroecología son:
- Diversidad. Conservar y proteger los recursos naturales es fundamental para promover la diversificación y garantizar la seguridad alimentaria y la nutrición. Sirve también para reducir las pérdidas en caso de clima adverso o de la incidencia de plagas y enfermedades: la meta es no "poner todos los huevos en una sola canasta". Entonces, se mantiene o propicia la máxima diversificación del agroecosistema.
- Intercambio de conocimientos. El conocimiento tradicional, las prácticas empíricas de las comunidades campesinas y la identidad cultural corren el riesgo de ser olvidados si no se les brinda atención y reconocimiento. Las semillas nativas (por ejemplo, las 64 razas de maíz nativo) proporcionan la base del conocimiento tradicional y prácticas ancestrales como una forma de protección de la biodiversidad genética.
- Reciclaje. Reciclar más implica menores costos ambientales. Mantiene un flujo de nutrientes al cerrar los ciclos del agua, de la materia orgánica y los nutrientes.
En las comunidades rurales de México se están profundizando el conocimiento y las prácticas tradicionales. Éstas se conjuntan en las escuelas de campo (ECAs), un modelo que tiene su origen en Indonesia. Fueron creadas por la FAO para mitigar la crisis arrocera e implementar el manejo integral de plagas. Ese modelo fue traído a Centroamérica y a México en el año 2000. En un principio solo se establecieron en los estados de Chiapas y Veracruz, pero luego se extendieron al resto del país. Las ECAs no son solo centros de capacitación técnica; son espacios donde el aprendizaje se da de forma horizontal: hay un intercambio de conocimientos mutuo sin jerarquías. Se conjuntan la ciencia moderna y el conocimiento empírico.
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| Escuela de campo "El Pinal" en Santa Isabel Tepetzala Acajete, Puebla |
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| Escuela de campo "Nenetzintla" en Santa María Nenetzintla Acajete, Puebla. |
Actualmente existen escuelas de campo dedicadas a pequeños productores, donde se brinda un espacio para el intercambio entre saberes campesinos y el conocimiento técnico sobre prácticas agroecológicas.
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Grupo de pequeños productores participando en una práctica de bioinsumo |
Los bioinsumos o prácticas que se desarrollan en las escuelas de campo son los siguientes:
1.- Agua carbonatada: se emplea en las hojas de las plantas con el objetivo de generar un pH alcalino para inhibir el crecimiento de hongos.
2.- Agua de vidrio: es una preparación de cenizas vegetales, cal hidratada y agua, con un pH alcalino elevado, que aporta protección física y química y aumenta la respuesta inmunológica de la planta ante enfermedades, plagas y estrés climático.
3.- Supermagro: es un biofertilizante que se prepara con estiércol de vaca, melaza, leche, ceniza vegetal y agua, y puede aplicarse en cualquier etapa fenológica de la planta; aumenta el tamaño de las hojas y fortalece el desarrollo de la radícula.
4.- Caldo bordelés: es un fungicida y bactericida compuesto por sulfato de cobre, cal hidratada y agua. Se emplea, además de lo anterior, como control fitosanitario, cicatrizante y repelente de insectos, aunque tiene algunas desventajas, como la acumulación de cobre en el suelo.
5.- Caldo sulfocalcico: es un bioinsumo elaborado con azufre y cal viva en agua; su principal función es combatir ácaros, hongos e insectos, así como enfermedades; igualmente, tiene algunos limitantes.
6.- Té de composta: en este caso, se obtienen microorganismos benéficos de la composta mediante aireación y fermentación, además de incrementar la microbiota del suelo, lo que ayuda a la fijación y absorción de nutrientes como el nitrógeno y fortalece la defensa inmunulógica de las plantas.
7.- Solución Steiner: es una mezcla que contiene nutrientes, aminoácidos y humus líquido; su función principal es nutrir a la planta o los cultivos. Promueve el crecimiento vegetativo por medio de aminoácidos y ácidos carboxílicos.
8.- Elaboración de bocashi: es un abono sólido que se fabrica por medio de fermentación aeróbica; se usan estiércol seco, rastrojo, tierra, carbón vegetal, harina de roca, levadura y melaza. Su función principal es estimular la microbiota del suelo de cultivo; aporta nutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio, y ayuda a retener humedad en el suelo.
9.- Composta: es el producto de la biodegradación de material orgánico usando microorganismos en condiciones aeróbicas (en presencia de oxígeno) hasta obtener un material seco, ya degradado. Se ocupa para mejorar la calidad nutricional de los suelos del cultivo, retener la humedad, disminuir la erosión y fortalecer el sistema inmunológico de las plantas.
10.- Extractos de plantas: como su nombre indica, se obtienen de los vegetales, se maceran y se fermentan. Se utilizan para el control fitosanitario (plagas y enfermedades); ayudan al desarrollo vegetativo (raíces, hojas, flores y frutos).
11.- Recubrimiento de semillas: cubrir las semillas con una capa cerosa que les brinda protección contra enfermedades, las fortalece y mejora su germinación.
Notas de la práctica de inoculación de semilla con
diferentes tratamientos
12.- Trampas de feromonas sexuales: se utilizan para atraer y capturar insectos y así evitar la migración y propagación intensiva de plagas en los cultivos.
13.- Microorganismos de montañas: son inóculos de lugares no intervenidos, como bosques y montañas, con alta densidad microbiana (hongos, bacterias y actinomicetos benéficos). Funcionan para mejorar el suelo con microorganismos y desplazar a los patógenos, acelerar la descomposición de la materia orgánica, facilitar la asimilación de nutrientes y controlar plagas y enfermedades en los cultivos.
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| Productores preparando microorganismos de montaña de la ECA "Acajete-Tepetzala" en Acajete, Puebla. |
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| Productores participando en la práctica de microorganismos de montaña de la ECA "Nueva vida" en San Agustín Tlaxco Acajete, Puebla. |
14.- Humus de lombriz y 15.- Lixiviado de lombriz: se refieren a la descomposición del material orgánico mediante la digestión de lombrices (roja californiana) y microorganismos; el resultado es un biofertilizante que regenera el suelo, integrando material y microbiota benéfica, corrige las propiedades fisicoquímicas e inhibe el crecimiento patógeno de microorganismos.
16.- Microorganismos específicos: es la reproducción de microorganismos (hongos y bacterias) benéficos en biorreactores (sistemas controlados con oxigenación y nutrientes para el crecimiento de la población microbiana). Los objetivos del empleo de estos microorganismos son mejorar la fertilidad del suelo, resistir cambios en la temperatura, conservar la humedad del suelo y potenciar el cultivo.
Todas estás practicas tienen como objetivos esenciales aumentar el rendimiento de los cultivos sin causar problemas de contaminación en el suelo, restauración del agroecosistema, mitigar el cambio climático, mejorar la alimentación entre otros beneficios para la sociedad.
Para leer más
En cuexcomate:
Referencias
INEGI, Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2024). Censo agropecuario 2022. Comunicado de prensa número 397/24 2 de junio de 2024. Pp: 1-9.
Diario Oficial de la Federación. (2019). Secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER). Lineamientos para la operación del programa Producción para el Bienestar ejercicio fiscal 2019.
De Claudia Barranco







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