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jueves, 10 de septiembre de 2015

Revista Agroproductividad 2015/I, II, III y IV: frutales, ornamentales e interesantes plantas novedosas

El año se va volando, y ya salieron cuatro nuevos números de la Revista Agroproductividad.

Abajo les pongo las portadas y los contenidos de estos números. Los enlaces conducen a la versión en pdf.

 El primero número del año contiene varios artículos sobre plantas nativas de importancia regional o en vías de domesticación, sobre todo de la familia Solanaceae. Trata las papitas silvestres que hay en varias partes de México (Solanum sect. Petota), los chiles de la región Huasteca (se recuerdan de la serie sobre el chile ahumado de la región de Gerardo Casales?), los tomates de cáscara, otra especie emparentada en vías de domesticaión, Physalis pruinosa, el chile habanero y huacle, así como información sobre las calabazas en los valles centrales de Oaxaca y el cultivo del camote (Ipomoea batatas).


El segundo número de 2015 está dedicado principalmente a árboles frutales - la ilama, la lima persa, el limón mexicano, la papaya y el limón. Pero, también hay información sobre algunas otras plantas, como rosas, noche buena y una combinación forrajera de un pasto y una leguminosa tropical. También se tratan unas técnicas para reproducir Jatropha curcas a través de estacas.

 El tercer número trata animales comestibles dulceacuícolas, sobre todo el pejelagarto y la tilapia, pero también el huauchinango y el camarón blanco (este sí de agua salado). Además se describe cómo se puede utilizar el agua de los criaderos. Finalmente, hay un artículo sobre el uso de rastrojo de maíz y estiercol bovino para hacer composta.


Y el número que acaba de salir, el IV, es una colección de diversos temas. Se tratan el aceite esencial del tomillo, características del aceite de variedades criollas o nativas del cacahuate, biodiesel, una enfermedad de calabazas, la avicultura de traspatio, el uso de agua de lluvia para fines agropecuarios, productos "verdes" en Sonora, el papel de la capacitación, la Heliconia como ornamental subutilizada (por cierto, tiene bonitas fotos de las especies), cerveza artesanal, producción de fresa en una zona árida (San Luis Potosí) y la producción de plántula de chile habanero.

martes, 19 de mayo de 2015

Chilpoktli yei

Siguiendo con nuestro ciclo de publicaciones en torno al cultivo del chile (Capsicum annum L.), hemos llegado a tan esperado final, para poder saber cómo obtenemos el chilpoktli (chile ahumado).

Pues bien, sin más preámbulos después de la cosecha de los frutos del chile, lo que sigue es el ahumado, esencial para poder deleitarnos de un sabor único.


Figura 13. Chile recién ahumado con leña de encino.


Ahumado

El tlawaztli (ahumado) de los frutos del chile se puede llevar a cabo en la misma parcela o en el patio de la casa del productor.

Para efectuar el ahumado se construye el kupilli (cupil o ahumador*) , en el cual, mediante el calor de la leña y el humo generado, se seca el chile, transformándose en chilpoktli (chile ahumado).

*En este caso, se describe la construcción más tradicional del cupil, sin embargo se pueden encontrar elaborados a partir de piedra, tabicón y cemento.

El cupil se construye con diversos tipos de vara, entre ellos sobresale la planta de chimalakatl (carrizo de escudo). Se utiliza para la elaboración del tlapechtli (cama o área del ahumado), ver Figura 13. Las varas de esta planta no pierden consistencia con el calor proveniente de la leña, es decir se mantienen sin reducir su tamaño por efecto de la deshidratación. La distancia entre varas del tlapechtli es de un centímetro; de esta forma de deja pasar el calor del humo, sin que los chiles se caigan al fuego.



Figura 14. Cupil improvisado; solo se puede apreciar el tlapechtli.

Para la construcción del kupiltepamitl o tlatlantzahtli (paredes del cupil), se utilizan varas de plantas como el akatl (carrizo, Arundo donax) y otlatl (otate, Otatea, un bambú). Estas varas se amarran a los palos de las cuatro esquinas y posteriormente se embarra una mezcla de lodo y paja, para cubrir bien las paredes. Esto se hace con el fin de canalizar el calor hacia el área del ahumado, haciendo de esta manera más eficiente el uso de la leña. En el amarrado de todas las varas se utiliza la corteza del alawahtli (jonote).

El secado del chile comienza paralelamente al corte de los frutos (julio-agosto). Una vez construido el cupil, se coloca en el área del ahumado una tendida de los frutos del chile, que alcanza un grosor de 40 cm. Durante tres días los frutos son deshidratados. Los primeros dos días, se voltea una vez en la tarde y en la mañana, posteriormente al tercer día se voltea de dos o tres veces dependiendo de la consistencia del chile. En el volteo se procura que los frutos que se encontraban en las orillas y en la parte superior, queden en medio del tlapechtli, para un ahumado uniforme.

La leña que se utiliza para ahumar el chile, proviene de arboles como el chalawihtli (chalahuite), akex (guazima), ezkuawitl (sangregado), pimienta, tlikolawakatl y awatl (encino, Quercus); este último es el de mayor calidad, ya que el calor desprendido de su combustión es intenso. Además quema lentamente, lo que permite que el chile no se queme y adquiere una coloración canela, ver Figura 14. Por el contrario, cuando se utiliza leña de las otras especies, la cantidad requerida es mayor en comparación con la del encino y la coloración del chile es más obscura, lo que le da un mal aspecto.

Una vez secado la tendida de chile verde, este se reduce a la mitad, es decir de 40 cm de espesor, se reduce a 20 cm de chile seco.

Las medidas del cupil varían según la extensión del chilmilli (chilar), pero en general se mantienen constantes las medidas del tlapechtli en cuanto a la altura (1 a 1.5 m) y el ancho (1 m). Esto se debe a las proporciones de las extremidades corporales de las personas, a un metro de altura aproximadamente, se puede voltear fácilmente el chile y en cuanto a la anchura, se puede alcanzar el centro con un brazo fácilmente, de los dos lados del cupil. En la comunidad de José María Pino Suarez, se reporta que a partir de 5 tercios cultivados, se necesita de dos personas para el volteo del chile, y entonces el cupil se incrementa en sus proporciones. La tendida de chile alcanza un poco más de 60 cm de altura y los días para el secado es de cinco. En este caso los cupileros o volteadores del chil, se suben en el área del ahumado para revolver los frutos del chile.


Almacenamiento

El chilwahtli (chile seco) se pone en costales generalmente de ixtle, los cuales se guardan en el tlapanko (tapanco, espacio debajo del techo), que es un lugar fresco y seco. Después se saca al sol periódicamente cada 15 días; puede durar hasta dos años almacenado. Durante el almacenamiento se pueden presentar problemas con polillas, que van picando el chile ahumado.


Comercialización

Un factor que determina el tlanamakiliztli (comercialización) del chile es la incidencia del picudo (Anthonomus eugenii) y del lochón. Si se empieza a echar a perder la producción por tal motivo, se empieza a cortar todo el chile posible, para vender en verde. En otros casos se vende en verde para obtener ingresos económicos inmediatos.

El chile verde se comercializa en los tianguiz de Zontecomatlán, Iztacahuayo, Colatlan, y Benito Juárez. Los precios varían de localidad a localidad, por la oferta y la demanda. A continuación se reportan los precios promedio de algunas comunidades, así como el promedio municipal en el cuadro 2.


Cuadro 2. Precios promedio por comunidad y municipal del chile en verde.



El chile seco se vende dentro de las mismas comunidades y en los tianguiz de Zontecomatlán, Iztacahuayo, Benito Juárez, Colatlan, Álamo, Chicontepec, Xocapa y Huayacocotla. Asimismo, la producción de chile seco es acaparado por coyotes, provenientes de Huayacocotla, Tulancingo, etc., que lo comercializan en otros mercados regionales.

El precio del chile seco varía según la época y se vende durante los meses inmediatos al ahumado. Los precios promedio por comunidad se reportan a continuación en el Cuadro 3.


Cuadro 3. Precios promedio por comunidad del chile ahumado.



También se reporta la venta de chile capón o sin semilla, el cual cuesta 20 pesos por litro, por el retiro de las semillas y venas.

Las unidades de medida utilizadas para la venta, en el caso del litro y el cuartillo se basan en volumen (un cuartillo corresponde a 5 litros), para el caso de la arroba se utiliza el peso, que corresponde a 12 kilogramos.

Las edades de los productores de chile

Para el trabajo que se reseña en las contribuciones anteriores y arriba, se hicieron 56 entrevistas individuales y dos entrevistas grupales, por lo que el número de entrevistas ascendió a 58, distribuidas en 12 comunidades de la cuenca del río Zontecomatlán, dentro del municipio del mismo nombre. El mayor número de entrevistas correspondió a las comunidades de Cuatecomaco y El Mamey con 13 entrevistas (22%) cada una. Las dos entrevistas grupales en reuniones se llevaron a cabo en las comunidades de La Candelaria y José María Pino Suarez. En el Cuadro 4 se reportan las proporciones de las edades de los productores por comunidad.


Cuadro 4. Numero de entrevistas y composición en edades por comunidad.



Se dividió las edades de los productores en dos grupos, el primero de 20 a 40 años y el segundo de 41 a 80 años. Como se puede apreciaren el Cuadro 4, el mayor número de productores se concentró en el segundo grupo con 73%, mientras que el primer grupo solo representó 27%.

Por lo anterior se vislumbra una tendencia en la disminución de los productores de chile, con una consecuente pérdida de conocimiento local acerca del cultivo. Fueron los integrantes del segundo grupo los que aportaron principalmente los vocablos que se reportan en el proceso de producción del cultivo de chile, en cuanto a nombrar los momentos importantes del cultivo de chile, así como a los objetos relacionados con éste, en términos de la lengua náhuatl.

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Las contribuciones anteriores de la serie:


REFERENCIAS

Casales Buenrostro, G., González Herrera, M. y Roldán Reyes, T. 2010. Caracterización del proceso de producción del cultivo de chile (Capsicum annum L.) en el municipio de Zontecomatlan de López y Fuentes, Veracruz. Departamento de Agroecología, Universidad Autonoma Chapingo. Chapingo, México. No publicado. 22 p.

Cervantes Espíndola, R. 2007. Plan municipal para el desarrollo rural sustentable. Municipio de Zontecomatlán de L. y F. Estado de Veracruz. Consejo Municipal de Desarrollo Rural Sustentable de Zontecomatlán. Zontecomatlán, Veracruz, México.

Hernández Tapia, A. (coordinador). 2008. Diagnóstico del municipio de Zontecomatlán, Veracruz. Departamento de Agroecología. Universidad Autónoma Chapingo. Chapingo, Texcoco Edo. de México.

Long Solís, J. 1986. Capsicum y cultura: La historia del chilli. Fondo de Cultura Económica. México, D. F.


FIN

Para leer más:

lunes, 4 de mayo de 2015

Chilpoktli ome

Algunas veces vistosos por el arreglo y colores de los cultivos, otras veces por los paisajes quemados por el inicio de las siembras, y algunas veces más por las hierbas y arbustos que crecen sobre los restos de plantas cultivadas, los campos cultivados llaman la atención. En la Región Huaxteca Veracruzana este escenario es común en las diversas épocas del año.

En particular en las comunidades del municipio de Zontecomatlán de López y Fuentes, el mosaico de cultivos es sorprendente. Pero continuando con el cultivo de chile, en especial del llamado chilpoktli, la vista de los agroecosistemas es colorida.

Figura 9. La primera escarda.

Esto es especialmente así cuando el chilmilli* (milpa de chile) está sometido al manejo de los campesinos por arvenses, plagas y enfermedades; ademas de la fructificación y maduración. Es precisamente cuando llegamos a las labores culturales, plagas-enfermedades y cosecha del fruto.

*Chilmilli; del nawatl chilli=chile y de milli=milpa o sementera.


Labores culturales

Se dan de dos a tres tlamewalli (escardas o deshierbes) al cultivo  en todo el ciclo. Para ello se utiliza el kuakocho (huingaro), arrancando de raíz todas las hierbas y dejando solamente plantas útiles como los quelites y el zoyotl (planta rastrera que se utiliza para condimentar los frijoles).

La primera escarda se hace 20 días después del transplante. El tiempo entre cada escarda es de 20 a 30 días, dependiendo del crecimiento de las arvenses y del criterio del productor (ver Figura 9). En algunos casos se reportan hasta cuatro escardas.


Plagas y enfermedades

Las principales plagas y enfermedades del cultivo de chile se describen a continuación.

Picudo del chile (Anthonomus eugenii).- Es una de las plagas más importantes en los chilares de las comunidades del municipio de Zontecomatlán. Por muchos años ha provocado pérdidas significativas, debido a que no se maneja adecuadamente y a que el monocultivo del chile se ha extendido en la mayoría de las comunidades. La hembra de esta plaga oviposita sus huevecillos en las yemas florales, por lo que al momento de la formación de los frutos, el chilokuilli (gusano de chile o larva) se encuentra dentro. Esto pasa desapercibido para el productor. Se percata de la presencia de la plaga cuando los frutos de chile empiezan a caer de la planta aún verdes (esto sucede en mayo y junio), pues el adulto de la plaga emerge del fruto y se come parte del pedicelo, que ocasiona su rompimiento (Figura 10).

Figura 10. Frutos del chile afectados por el picudo del chile.


Nextokuilli (gallina ciega).- Philophaga spp. causa daños a las raíces de las plantas, pero el daño al cultivo es menor.

Tlalochoni (lochon).- Es una enfermedad causada por un hongo que se presenta durante el mes de junio y julio. Esta enfermedad llega a causar pérdidas totales ya que es de fácil diseminación. Los frutos parecen haber sido hervidos, se empieza a pelar; esto se debe al exceso de lluvia que cae sobre el cultivo y la falta de suficientes días soleados.

Polokochihki (enchinamiento).- El enchinamiento de las hojas puede ser causado por un virus o por deficiencia de nutrientes en el suelo. Los productores lo atribuyen a las heladas y granizos que ocurren entre enero y febrero o a la humedad relativa excesiva en el ambiente, en conjunto con la prolongación de días calurosos (junio-julio).

Los productores también reportan la presencia de la araña roja y de la mosquita blanca pero en menor proporción.


Cosecha del chile

Por lo regular el chiltlatekiztli (corte del chile), se hace durante los meses de julio a agosto. En promedio se hacen tres cortes, aunque varia de 2 a 3 cortes en condiciones no favorables y de 3 a 4 en condiciones favorables.


El primer corte de chile se hace en el mes de julio, cuando los frutos empiezan a rayarse y a tornarse de color rojo (ver Figura 11). Los tamaños de los frutos de chile son variables, pero por lo general son de porte pequeño.


Figura 11. Frutos de chile próximos a cosecharse.


En el segundo corte, los frutos alcanzan su mayor tamaño y son más uniformes en cuanto a su aspecto visual (rayado y coloración). En este corte se hace la selección de frutos para la obtención de semilla para el siguiente ciclo agrícola.

En el tercer corte los frutos empiezan a disminuir un poco su tamaño, pero son más grandes que en el primer corte. Dependiendo de las condiciones del cultivo, se puede llegar a dar un cuarto corte, con las características más o menos parecidas al primer corte.

Para la recolección de los frutos se utiliza una bolsa o un kuachikiwitl (chiquihuite) (ver Figura 12), en el cual el cortador va recogiendo los chiles, para su posterior vaciado en costales. Una vez cortado y encostalado la producción, se transporta a hombro, hasta el lugar del ahumado.


Figura 12. Recipientes para la recolección de frutos de chile.

Los rendimientos del cultivo del chile se reportan en el Cuadro 1, según las entrevistas hechas en las comunidades.


Cuadro 1. Promedios en numero de tercios, hectáreas y rendimientos por comunidad.


Como se puede notar el número de tercios promedio por comunidad, cultivados con el chile oscila de 0.75 a 2.8, presentándose los valores más altos en las comunidades de El Mamey, Acoxcontitla, Otlatzintla, Pachitla y Cruztitlan. Los valores más bajos se ubican en comunidades como Pochoco, Tenexaco y La Candelaria. En cuanto a los kilogramos obtenidos por tercio por comunidad, destaca nuevamente la comunidad de El Mamey, que obtiene el valor más alto.

La destacada posición que tiene la comunidad de El Mamey podría explicarse por el mayor número de agricultores que mantienen al chile como cultivo básico.

anterior:


continuación:

lunes, 20 de abril de 2015

Chilpoktli ze

Montañas escarpadas, espesa vegetación, nubes por doquier, caminos de terraceria, aguas escurridizas por las constantes lluvias de verano e invierno, milpas en laderas y caudalosos ríos son algunas de las principales cosas que caracterizan el paisaje de la Sierra Madre Oriental. Casas con paredes de madera, techos de zacate y hojas, grandes patios con tierra húmeda sin limites bien definidos entre casa y casa, puercos y guajolotes en busca de algún alimento por las calles y gente con facciones del cuerpo curtido por el trabajo constante en el campo pero con una sonrisa alegre a los visitantes son una constante en las comunidades de la región Huaxteca.



He llegado desde un ambiente diferente que se caracteriza por la estación de lluvia bien marcada y una temporada calurosa que contrastra al de verano, sin embargo algo me identifica con el ambiente pueblerino de esta región tropical del estado de Veracruz. El tianguis, los tequios, la vida comuntaria, pero sobre todo la comida; en especial ese condimento que nos hace algunas veces llorar, soplar y salivar, claro cuando aun somos unos niños y para algunos cuando no están acostumbrados pero que enriquece los sabores de nuestro paladar: el chile.

El municipio de Zontecomatlán de López y Fuentes en el estado de Veracruz, México, se caracteriza por cultivar chile, pero no cualquier chile. El cultivo y transformación con técnicas tradicionales ha permitido la obtención de un producto básico para la alimentación regional llamado chilpoktli. Este tipo de chile no es mas que lo que en otros estados de la republica Mexicana se conoce como chipotle, corrupción del vocablo chilpoktli (chile ahumado) y que deriva de chilli=chile y poktli= humo.

Debido a la falta de un mercado seguro y justo, los agricultores en el año 2009 estaban dejando de cultivarlo, pues la mayoría de ellos eran mayores de 40 años y hasta el momento no existen alternativas que incentiven su continuidad. En este sentido se corre un riesgo, aún mayor, de la pérdida de conocimientos y técnicas tradicionales, elementos de la cultura e identidad de las comunidades.

Por lo anterior nos dimos a la tarea de registrar sistematicamente la información en torno al sistema de producción del cultivo de chile (Capsicum annum L.), haciendo un pequeño análisis de su tendencia como cultivo básico. Para ello, hicimos entrevistas individuales y grupales a agricultores de las comunidades de Pochoco, Otlazintla, Tetzacual, Cuatecomaco, El Mamey, Acoxcontitla, La Candelaria, Pachitla, Tenexaco, Santiago Ateno, Cruztitlan y José María Pino Suárez. Se recorrieron las mismas comunidades en los distintos momentos del proceso de trabajo.


La producción del chilpoktli

Establecimiento del almácigo

El proceso de producción del chilli (chile), empieza con la elaboración del kuatepewalli o tlatepewalli (almácigo). Primero se selecciona un área en donde la luz solar este presente el mayor tiempo posible durante el día, que esté elevado y que no sea en la misma parcela en donde se transplantó el cultivo del chile, el ciclo anterior. Esto tiene el fin de evitar plagas y enfermedades como el picudo del chile y el lochón.

Una vez seleccionado el sitio se procede a limpiarlo, es decir, quitar todas las hierbas y restos de plantas muertas; para ello se utiliza el huingaro* y el rastrillo. Posteriormente se sacan los desechos orgánicos aun verdes del área del almácigo y se queman los restos orgánicos secos, como se observa en la Figura 1.

*Herramienta de metal a manera de hoz, que se utiliza para trozar las hierbas.

Figura 1. Limpia del área destinado para almácigo
Para tlatepewati (sembrar) las semillas del chile se hacen hoyos con kuawitohtli o kuawitzohtli (coa). La coa se elabora principalmente con la madera de árboles como el guayabo, encino y texcatl, y ocasionalmente de otros árboles. La punta de la coa se alisa y se redondea para que cuando se haga presión sobre la tierra, los hoyos no se deshagan.

La Figura 2 muestra la distancia entre hoyos y entre hileras, que es de aproximadamente 30 cm. Las dimensiones de los hoyos son de 4 cm de profundidad por 4 cm de diámetro.

Figura 2. Elaboración de los orificios para sembrar, con palo sembrador.
Figura 2. Elaboración de los orificios para sembrar, con palo sembrador.


En cada hoyo se depositan una pizca de dos dedos que contiene entre 20 y 25 semillas de chile aproximadamente, o una pizca de tres dedos (25 a 30 semillas), dependiendo de la persona. Los hoyos se dejan sin tapar para garantizar que las plántulas emerjan, de lo contrario podrían quedar atrapadas bajo la capa de tierra, por el endurecimiento de la superficie, ver Figura 3. Del total de semillas por hoyo sólo llegan a germinar la mitad, de las cuales solo se ocupan las más vigorosas para el transplante.


Figura 3. Depositación de las semillas de chile sobre los orificios.

Durante el periodo de la germinación sólo se tiene problemas con el topitzi (lagartija), que se come el chilyolli (semillas del chile). Posteriormente en la fase de plántula, se presentan en proporción baja el nextokuilli (gallina ciega), ocasionando problemas en algunas plantas por el trozado de raíces.

Transplante de chile

Transcurridos tres meses aproximadamente, después de haber establecido el almácigo, las plántulas de chile están listas para el chiltokiztli (transplante). Como se puede observar en la Figura 4, las plántulas del chile se arrancan del almácigo con la mano y se sacuden las raíces para desprender la tierra mediante unos pequeños golpes contra el suelo, quedando únicamente la plántula para su posterior transporte. El propósito es que las plántulas sean ligeras y fáciles de transportar, pues las parcelas de cultivo, en su gran mayoría, se ubican en lugares de difícil acceso por lo escarpado de la sierra.

Figura 4. Extracción de plántulas de chile del almácigo, para el transplante.

Las plántulas se agrupan en el cetlamamalli (un tercio*), medida que considera el apilamiento de las plántulas en una hilera a lo largo de 80 cm sobre el suelo y 80 cm de altura. En algunas ocasiones, para impedir la compactación de las plántulas al momento del apilamiento en la formación del tercio, se utiliza la medida de 20 en 20 cm de altura, es decir el apilamiento de las plántulas en una hilera de 80 cm sobre el suelo por 20 cm de alto; esto se repite cuatro veces hasta completar 80 cm de alto. De esta manera se reduce el estrés por manipulación, y a la vez se disminuye el número de plantas por tercio, por efecto de la compactación (Figura 5).

*El tercio es una categoría local de medida, para cuantificar las plántulas del cultivo del chile. También se reporta la cuantificación en medio tercio (tlahkotlamamalli) y un cuarto de tercio (ze tlalpi).


Figura 5. De arriba a abajo: marco de varas para la medición de un tercio y medición de montones de plántula de 20 en 20 centímetros.

En el transporte de las plántulas se utiliza el ayatl (ayate) y al momento de amarrarse se colocan pedazos de cartón, los cuales sirven para evitar el maltrato. Una vez amarrados los ayates se cargan en la espalda, para llevarlos al terreno definitivo donde se hará el transplante (Figura 6).




Figura 6. De arriba a abajo. Acomodo y transporte de plántulas de chile.

El terreno seleccionado para el establecimiento del cultivo del chile se limpia utilizando la técnica de roza-tumba-quema. Una vez preparado el terreno se procede a sembrar de una manera tradicional (agricultura anawaka*). Se utiliza una vez más la coa para hacer hoyos, dejando un espacio entre plantas e hileras de 40 por 40 cm en los casos de mayor densidad, y de 70 cm por un metro respectivamente, en los casos de menor densidad, dependiendo del agricultor y de las condiciones de pendiente (Figura 7).

*Se entiende por agricultura anawaka, a la forma en que se llevan a cabo las actividades agrícolas, por parte de grupos étnicos como el nahua, que utilizan instrumentos y prácticas tradicionales. La cuenca del rio Zontecomatlán que es el área de estudio, se encuentra dentro de la región Huaxteca, que se considera como zona de refugio de población anawaka.


Figura 7. Transplante de plántulas de chile, usando palo plantador.

Cada orificio tiene una profundidad de 10 cm por 5 cm de diámetro aproximadamente, en el cual se transplanta de dos a tres plántulas. Para evitar que las raíces de las plántulas se doblen, se meten de dos a tres hasta el fondo del hoyo y después se sacan un poco, permitiendo de esta manera que las raíces queden de forma vertical, posteriormente se vuelve a clavar la coa al lado del orificio haciendo palanca, de manera que se afloja la tierra para fijar a las plantas, sin llegar a apretar demasiado, ver Figura 8. Esto se constata dando un ligero jalón a las plántulas, si se sienten bien fijas se procede con las siguientes.


Figura 8. Transplante de plántulas de chile.

Al momento o unos días después del transplante, se siembran los cultivos asociados al chile. Los cultivos asociados son: ayohtli (calabaza), pipia o pipian, sandía, melón criollo, wahtli (amaranto), girasol, chimikietl o chimekaetl (frijol chimikel o caxtilan), xonakatl (cebolla roja), ajolli (ajonjolí) y zempoalxochitl (cempazuchil); esto con el fin de asegurar una cosecha secundaria, en caso de que la cosecha principal se pierda por factores ambientales como el granizo o por la incidencia de plagas y enfermedades. El arreglo espacial depende de cada agricultor.

Después de 15 días aproximadamente del transplante, las plantas de chile empiezan a retoñar, que es de donde se obtendrá la cosecha, pues la parte aérea de la planta inicial se corta en algunos casos para inducir el rebrote. Los retoños por planta son de tres a cuatro dando de 6 a 12 tallos por mata.


Continuación:



viernes, 18 de julio de 2014

¡Enchílame otra!

No hay duda en que la comida mexicana es una de las más ricas si de sabores, olores, colores e ingredientes se trata. Y que en México, sin picante, la comida no sabe… por esta razón esta vez, te comparto las recetas para unas deliciosas y picositas salsas, con las que podrás acompañar tus platillos preferidos.

Estos son los chiles que vamos a ocupar:
a. Chile pasilla, b. Chile chipotle, c. Chile serrano fresco, d. Chile serrano seco.

Salsa numero 1: Salsa macha

Esta salsa como su nombre lo indica es para l@s valientes, si eres de l@s que comen mucho picante, te encantará… y si no… también.

Ingredientes:
  • 100 g chile serrano seco o chile chipotle, 
  • aceite necesario, 
  • 1 diente de ajo y 
  • sal
Paso 1: En una cacerola ponemos a calentar una buena cantidad de aceite; cuando esté caliente echamos los chiles, los movemos para dorarlos (procura no dejar que se quemen, si esto pasa, la salsa tendrá un sabor amargo).
Paso 2: En un molcajete o licuadora, se vacían los chiles y el aceite que se usó para freírlos junto con un diente de ajo y sal, molemos y ¡Listo! Tienes una deliciosa y picosita salsa macha.
También puedes hacerla con cacahuate, para esto aparte de freír el chile serrano, fríes 50 gr de cacahuate pelado y las incorporas en los pasos anteriores.


Salsa número 2: Salsa verde con agua o aceite

Esta es otra deliciosa salsita con chile serrano, pero esta vez fresco. 

Ingredientes:
  • 100 gr de chile serrano verde, o sea, fresco, 
  • agua o aceite necesario, 
  • 1 diente de ajo y 
  • sal
Paso 1: En un comal o sartén, ponemos a asar los chiles serranos (previamente lavados) y el ajo.
Paso 2: En un molcajete o licuadora vaciamos los chiles y el ajo asado; agregamos aceite o agua para facilitar el molido, también un poco de sal y… ¡ya está!


Salsa número 3: Salsa guacamole

Ingredientes:
  • Tomate verde (tomatillo, de cáscara), 
  • chile serrano verde, 
  • aguacate, 
  • pipicha
  • ajo, 
  • cebolla, 
  • agua y 
  • sal.
Paso 1: Lavamos y/o desinfectamos nuestros ingredientes.
Paso 2: En una licuadora vaciamos nuestros tomates y chiles (se muelen cortados para facilitar el molido), agregamos ½ aguacate, unas ramitas de pipicha, un diente de ajo, un poco de agua y sal al gusto. Molemos los ingredientes y tenemos nuestra salsita.

Salsa 4: Salsa de chile pasilla

Ingredientes:
  • 100 gr de chile pasilla, 
  • 1 diente de ajo, 
  • agua y 
  • sal.
Paso 1: En un comal o sartén, ponemos a tostar nuestros chiles, procurando que no se quemen.
Paso 2: Quitamos los chiles del sartén o comal, y los ponemos a remojar en agua caliente y los dejamos reposar media hora.
Paso 3: en una licuadora vaciamos nuestros chiles, agregamos un poquito de agua y el diente de ajo. ¡Listo! 

Espero que con estas pequeñas y sencillas recetas, logres darle ese toque 100% mexicano a tus alimentos.

lunes, 13 de enero de 2014

El encuentro europeo con la papa

Papas en un puesto de verduras en la ciudad alemana de Braunschweig en diciembre de 2012 (arriba a la izquerda son papas dulces, Ipomoea, y abajo a la derecha son taros, creo, además de las cebollas y ajos a la derecha, pero las demás son papas - Solanum tuberosum)
Vayan a ver el tour virtual en Google Earth que elaboró un colaborador del Centro Internacional de la Papa acerca del encuentro entre Europa y la papa (o patata) humilde. ¡Y está en castellano!

Van Gogh, Los comedores de papas
Se trata de un resumen parcial de una exposición que organizó dicha organización, y que resumió en una publicación digital muy atractiva llamada La Odisea de la Papa.




Vía el Agricultural Biodiversity Weblog

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Huachimole... platillo típico de Oaxaca, México

El huachimole es un platillo típico de Oaxaca elaborado con chile costeño, guaje y tomate. La hierba de olor que se le agrega varía en cada localidad, puede ser hoja de aguacate o cilantro; en este caso se le agrega cilantro. Este platillo se consume mucho en mi familia (Silacayoapan, Oaxaca). Es muy sabroso y esta receta se ha transmitido por generaciones ...

Es por esto que les comparto la receta (es para 10 personas):
  • Ingredientes
- 1 kg de tomate verde (Physalis philadelphica Lam.). Es una especie mexicana, la especie silvestre se encuentra en milpas en la región de selva baja.

-150 g de chile costeño del amarillo (Capsicum annum L.). Es de origen mexicano (en Tehuacán se encontraron semillas de hace 8000 años).

- 250 g de guaje (Leucaena esculenta (DC.) Benth.). Es un árbol originario de México.

- 3 remitas de cilantro (Coriandrum sativum L.). Es la hierba de olor más usada en México, es originaria del Mediterráneo.

- 1 kg de costilla con maciza de puerco.

Guaje, chile costeño amarillo y tomate
  • ¿Cómo se prepara?
Primero en una olla se pone a hervir la costilla y maciza de puerco con sal, en otra olla el tomate. Las vainas frescas de guaje se abren y se separan las semillas. La costilla y maciza (ya cocidas) se fríen con aceite en una cazuela. El chile costeño se desvena y se muele en la licuadora con el caldo de la carne. Cuando ya este dorada la carne se le agrega el chile y el cilantro. Despues de 5 minutos, ya que este bien sazonado el chile, se agrega el tomate previamente hervido y molido en la licuadora.

Se deja hervir a fuego lento durante 15 minutos. Después se vierten las semillas del guaje, las cuales deben ser molidas en la licuadora  con un poco del caldo de la carne. La mezcla se mueve y se deja hervir no más de 5 minutos, si se deja hervir más tiempo pierde su textura y se vuelve "baboso".

El huachimole se puede acompañar con frijoles y arroz.
Huachimole
Las semillas del guaje dan consistencia al platillo y le confieren un sabor fuerte y picoso; también se usa como condimento en otras comidas. El chile es condimento y también le da un sabor picoso. El tomate tienen un sabor ácido y un poco dulce, el cual combinado con el chile y el guaje, dan un sabor muy peculiar. El cilantro le confiere al platillo un olor fresco y suaviza el aroma del guaje.

viernes, 22 de febrero de 2013

¡Uno con salsa por favor!

Quien no ha probado una clásica salsa verde o roja hecha a base de cebolla, ajo, tomate verde o rojo y claro el ingrediente que le da ese sabor característico: EL CHILE.



Siendo un cultivo nativo importante de nuestro país se encuentra dentro de las prioridades de investigación en muchas instancias de gobierno como el Sistema Nacional de Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura (SINAREFI) el cual es un programa de la SAGARPA (Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación) conformado por Redes de cultivos como la Red Chile.

En el 2010 los integrantes de esta red publicaron el libro “Los chiles de México y su distribución”, como necesidad de estudiar y documentar la constitución y distribución geográfica de la riqueza de formas, tamaños, colores, así como en nombres y usos de especies cultivadas y silvestres. Contiene información y fotografías de cada tipo de chile indicando sus características morfológicas, posible lugar de origen y el tipo de consumo (fresco o seco, guisado, etc.), además presenta el mapa con su distribución actual.

La publicación lamentablemente sólo se encuentra a la venta en el Centro de Documentación del SNICS (Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas) donde se ubican las oficinas del SINAREFI en: Av. Presidente Juárez No. 13 Col. El Cortijo, Tlalnepantla de Baz, Estado de México. Tel. 366-22-06-67 al 69 ext. 2015.

Si tienen suerte uno de los autores, el Dr. Victor Heber Aguilar Rincón, todavía tiene en existencia algunos ejemplares. Lo pueden encontrar en el cubículo 112 del edificio de Genética en el Colegio de Postgraduados (www.colpos.mx) o en el teléfono 58-04-59-00 (si marcan del D.F.) ó 01 (595) 95 20 200 (del interior de la República) Ext. 1588; también a su correo aheber@colpos.mx

Aquí pueden observar la portada, el índice y un ejemplo del contenido:





Como consecuencia del éxito obtenido con el libro, el año pasado (2012) se imprimió un mapa donde describen la Diversidad de Chiles en México, para ello se utilizaron los datos de georeferenciación de cada una de las colectas (que hasta la fecha suman 1300) obtenidas desde el 2007 por los integrantes de la red, donde reportan poco más de 56 tipos de chile como el Serrano, Jalapeño, Pasilla, Manzano entre otros.

Este mapa lo puede descargar directamente de la página del SINAREFI:

http://www.sinarefi.org.mx/inicio/mapa_diversidad_chiles.pdf