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lunes, 7 de septiembre de 2026

Cultivar y conservar: pequeños mamíferos en agroecosistemas del desierto mexicano

¿Te has imaginado cómo producen sus alimentos los grupos humanos que habitan los paisajes áridos de México y el impacto que generan en los ecosistemas? 

Paisaje árido del norte de México.
 

A simple vista, estos lugares parecen poco productivos por su aridez y las condiciones climáticas extremas. Sin embargo, las sociedades humanas de estos ambientes han aprendido a adaptarse para satisfacer sus necesidades de supervivencia. Los sitios donde el ser humano interviene para la producción de sus alimentos y otros productos se conocen como agroecosistemas. 

Importancia de los agroecosistemas

Los agroecosistemas tradicionales de baja intensidad o que no tienen grandes impactos en el medio, pueden albergar una gran riqueza de especies y contribuir a la conservación biológica. En paisajes fragmentados pueden funcionar como parches de conservación. Por ejemplo, los cafetales que colindan con áreas forestales pueden tener un efecto positivo sobre la diversidad de pequeños mamíferos. Por ello, y por el crecimiento de las áreas para la producción agrícola, es importante diseñar agroecosistemas para obtener alimentos y, al mismo tiempo, reducir la pérdida de biodiversidad. 

El trabajo titulado "Un agroecosistema frutal semiárido como una opción favorable para la conservación de pequeños mamíferos en un paisaje antropizado en México" (Riojas-López et al. 2018) es muy interesante porque plantea la cuestión de producir y conservar. El estudio se llevó a cabo en una región semiárida del altiplano mexicano, de nombre Llano de los Ojuelos y ubicado en el municipio de Ojuelos, Jalisco. Se enfocó en los huertos de nopal orientados a la producción de fruta, comunes en estas regiones. Estos agroecosistemas albergan especies de roedores, propias de pastizales o matorrales. 

Nopal en una milpa.

Este trabajo resulta interesante porque casi no se les toma en cuenta a los roedores, más que como plagas. Estos organismos son reconocidos como indicadores de cambios ecológicos e integridad de los ecosistemas. Por ello los autores se plantearon las siguientes preguntas: ¿Influye el hábitat adyacente en la composición y diversidad de los roedores en los huertos de nopal?  ¿Cuál es la contribución de estos huertos a la conservación de especies en comparación con otros usos de suelo?  ¿Cómo afecta la heterogeneidad del hábitat a las comunidades de roedores?

¿Cómo lo hicieron?

Las especies de nopal que conforman los huertos derivan de al menos tres linajes nativos distintos, que son Opuntia ficus-indica (L.) Mill., O. albicarpa Scheinvar y O. megacantha Salm-Dyck. La mayoría de estos huertos se gestionan muy poco, con podas ocasionales y aplicaciones de estiércol bianuales. La visita de personas se limita a la temporada de cosecha que dura entre cuatro a seis semanas. Se permite el acceso de animales domésticos (cabras, ovejas, reses) para que se alimenten de la vegetación herbácea después de la época de lluvias o de algunas pencas de nopal.

Para desarrollar la investigación se eligieron 12 sitios que conformaban más de 4 ha de superficie, donde cada uno incluyó un huerto de nopal maduro y un hábitat adyacente (matorral xerófilo, pastizal sobrepastoreado o cultivo anual). Para muestrear a los roedores, se establecieron trampas tipo Sherman en diferentes sitios y, una vez capturados, se marcaban y se liberaban de nuevo.

Sitio de estudio en Los Ojuelos, Jalisco, México.

Esto se hizo tres veces en un año, en cada estación climática (seca-cálida, lluviosa, seca-fría). Se compararon las comunidades de roedores entre los tres grupos de huertos (según el hábitat adyacente) y entre huertos en términos de abundancia, riqueza de especies y diversidad

También se midió la heterogeneidad para determinar qué tan variados eran los sitios y cómo estos afectaban a los roedores; es decir, querían saber si la diversidad de cada sitio era importante para estos organismos. Con este fin, consideraron la estructura vertical arbórea (altura de las plantas) y cobertura de la vegetación. 

¿Qué encontraron?

Los autores mencionan que para la región se podrían encontrar hasta 25 especies de roedores. En su investigación se registraron 19 especies, de las cuales 17 utilizaban los huertos de nopal, mientras que los cultivos contaron con seis especies, el pastizal con cinco especies y el matorral con 13 especies. 

La lista completa incluye el ratón de abazones crespo (Chaetodipus hispidus), el ratón de abazones de Nelson (Chaetodipus nelsoni), el ratón de abazones (Chaetodipus lineatus), la rata canguro común (Dipodomys ordii), la rata canguro de Jalisco (Dipodomuys ornatus), el ratón espinoso mexicano (Liomys irroratus), el ratón de abazones sedoso (Perognathus flavus), el ratón casero euroasiático (Mus musculus), la rata magueyera (Neotoma leucodon), el ratón chapulinero arenero (Onychomys arenicola), el ratón de las rocas (Peromyscus difficilis), el ratón tobillo blanco (Peromyscus pectoralis), el ratón piñonero (Peromyscus gratus), el ratón norteamericano (Peromyscus maniculatus), el ratón de meseta (Peromyscus melanophrys), el ratón cosechero leonado (Reithrodontomys fulvescens), el ratón cosechero común (Reithrodontomys megalotis), la rata algodonera crespa (Sigmodon hispidus) y el ratón pigmeo norteño (Baiomys taylori).

Las tres especies más abundantes, que en conjunto representan el 57% de la abundancia total de los roedores registrados, fueron el ratón espinoso mexicano, el ratón norteamericano y el ratón cosechero leonado. En cuanto a las especies endémicas registradas, fueron la rata canguro de Jalisco, el ratón de las rocas, el ratón de meseta y el ratón de abazones. También las comunidades de roedores dentro de los huertos fueron muy similares en su composición, sin importar el tipo de hábitat que los rodeaba.

En cuanto a la heterogeneidad, se encontró que los ambientes más simples fueron los pastizales y cultivos, mientras que los más complejos fueron los matorrales y huertos. También encontraron que la mayor riqueza, abundancia y diversidad de roedores se observó en niveles intermedios de heterogeneidad; es decir, estos organismos están más presentes en sitios ni tan complejos ni tan sencillos en cuanto a la vegetación y su cobertura. De igual forma, reportan que la vegetación herbácea de los huertos permite que los roedores tengan refugio y alimento que no se encuentran en pastizales sobrepastoreados.

¿Qué se discute?

Es uno de los pocos estudios que se enfocan en el estudio de roedores en agroecosistemas de tipo árido que incorporan el efecto de las áreas circundantes (también conocidas como parches, ya que son sitios que han fragmentado el paisaje).

De acuerdo con el estudio, los huertos son espacios que contribuyen a mantener la diversidad regional de roedores y albergan especies endémicas, además de favorecer la conectividad entre hábitats. Es decir, los roedores pueden habitar muy bien los huertos y los hábitats vecinos. Cabe destacar que la diversidad de roedores dependía más de la variedad interna del hábitat, producto del manejo, que del entorno externo, según los autores. Además, la forma en que se manejaban los huertos les brindaba una gran resiliencia ecológica

Un hallazgo importante reportado fue que cuando colindan con matorrales, los huertos forman una única unidad de hábitat con estos, en la que las comunidades de roedores eran mucho más similares que en los casos de huerto-pastizal, huerto-cultivo e incluso entre dos pares de huertos. Los autores señalan que los huertos de nopal pueden ser altamente productivos en diferentes niveles, ya que proveen hierbas, arbustos y semillas, frutos (tunas) y pequeños invertebrados, que son recursos para los roedores.

En cuanto a la heterogeneidad del paisaje, los autores señalan que los atributos de la comunidad de roedores en los huertos de nopal no se vieron fuertemente afectados por el tipo de hábitat vecino. Por lo tanto, la presencia de los huertos de nopal con los demás ecosistemas no pone en riesgo su presencia. Sin embargo, si se continúa fragmentando el paisaje, puede volverse riesgoso para los roedores, ya que se reduciría el tamaño de las áreas habitables que sostienen las poblaciones.

Lamentablemente, la presencia de los huertos de nopal está en riesgo porque generan bajas ganancias para los productores, pese a su valor ambiental. 

Reflexiones finales

Como se pudo constatar, los sitios de producción de nopal pueden contribuir a la conservación de los roedores, así como de muchos otros que no fueron considerados en este estudio. La relación entre cultivar y conservar no necesariamente está en conflicto, especialmente en zonas áridas, que son ecosistemas muy frágiles.

Referencias

Riojas-López, M.E., Mellink, E. and Luévano, J. (2018). A semiarid fruit agroecosystem as a conservation-friendly option for small mammals in an anthropized landscape in Mexico. Ecological Applications 28: 495-507. https://doi.org/10.1002/eap.1663

Para leer en Cuexcomate

Para saber más

Alimentación en el desierto

 

De Carlos Gregorio 

lunes, 15 de junio de 2026

El nabo en la producción apícola

Mieles vemos, procedencia no sabemos

Cuando pensamos en miel, muchas veces imaginamos un frasco de color ámbar y un sabor floral difícil de describir. Sin embargo, cada miel tiene una historia distinta que comienza mucho antes de llegar a la mesa. Esa historia inicia en las flores que visitan las abejas y en los paisajes donde se encuentran los apiarios. En regiones del altiplano mexicano, como Tlaxcala, los campos agrícolas y las plantas silvestres conforman un entorno vegetal que define el carácter de las mieles locales.

Cultivos en Tlaxcala

Entre las especies que forman parte de este paisaje se encuentra el nabo, Brassica rapa, una planta con flores amarillas que suele crecer entre cultivos y terrenos agrícolas. Aunque su origen se encuentra en el Viejo Mundo, actualmente es una especie ampliamente distribuida en México y forma parte del entorno de muchas comunidades rurales. En la agricultura campesina, esta planta no suele considerarse una maleza perjudicial; por el contrario, es apreciada por su valor alimenticio y con frecuencia incluso se fomenta su crecimiento (Perdomo Roldán y Vibrans, 2009).

Brassica rapa pertenece a la familia Brassicaceae, un grupo de plantas que incluye especies bien conocidas como las coles, los rábanos y la canola. Su cercanía evolutiva con estos cultivos explica varias de sus características botánicas y también su potencial como planta útil para la alimentación y la agricultura.

Campo invadido por "maleza"

¿Cómo reconocer a Brassica rapa?

Dentro de la familia Brassicaceae existen varias especies con flores amarillas que pueden parecer similares entre sí. No obstante, Brassica rapa presenta características morfológicas que permiten distinguirla de otras especies silvestres presentes en México.

Una de las más notables es la presencia de hojas superiores glaucas, es decir, con una tonalidad ligeramente azulosa o gris verdosa. Estas hojas son sésiles, lo que significa que carecen de pecíolo y se encuentran unidas directamente al tallo. Además, al crecer, rodean parcialmente el tallo. Las flores suelen agruparse en la punta de la inflorescencia.

Atracción de diversidad a el nabo amarillo

Otras especies relacionadas pueden compartir algunos de estos rasgos. Las coles asilvestradas, por ejemplo, también pueden presentar hojas superiores sésiles, aunque suelen ser plantas mucho más robustas que pueden superar el metro de altura. 

La canola (Brassica napus), que en ocasiones también se encuentra de forma espontánea fuera de cultivo, tiene pétalos más grandes y flores abiertas más distribuidas a lo largo del tallo. Además, el fruto de B. rapa presenta un pico más largo, lo que permite diferenciar ambas especies.

Caracteristicas morfologicas de Brassica rapa (Tenorio & Vibrans, 2000)

Hábitat y distribución en México

Esta especie se encuentra principalmente asociada a ambientes perturbados y zonas agrícolas. Es común observarla en campos de cultivo y milpas tradicionales. También puede aparecer como planta ruderal, en potreros, a lo largo de vías de ferrocarril o invadiendo terrenos agrícolas que han sido temporalmente abandonados.

En México, Brassica rapa se distribuye principalmente en regiones templadas, donde predominan ecosistemas como los bosques de pino-encino o el bosque mesófilo de montaña. Su presencia está estrechamente ligada a zonas de mayor altitud, prosperando generalmente entre los 1800 y los 3000 metros sobre el nivel del mar, lo que explica su abundancia en las regiones montañosas del altiplano central.

Distribución de Brassica rapa en America (GBIF)

Una planta importante en la alimentación tradicional

A pesar de tratarse de una especie introducida, Brassica rapa se ha integrado profundamente en la cultura alimentaria de diversas regiones del país. De acuerdo con estudios etnobotánicos, es una de las plantas de quelite más importantes recolectadas en México (Perdomo Roldán y Vibrans, 2009).

Sus hojas jóvenes, así como algunas flores, pueden consumirse crudas o cocidas con sal, formando parte de preparaciones tradicionales en distintas comunidades rurales. Los frutos, conocidos como silicuas, también se comercializan en algunos mercados bajo el nombre de “vaina” y se utilizan como alimento para aves enjauladas.

Vaina (Imagen generada por IA, 2026)

Las semillas contienen aceite que, aunque no se destina al consumo humano, puede emplearse con fines técnicos, como combustible para lámparas. En otros países, particularmente en Europa, Canadá y China, diversas variedades domesticadas de Brassica rapa se cultivan de forma intensiva con fines alimentarios y agrícolas.

Las flores que alimentan a las abejas

Más allá de su importancia alimentaria, Brassica rapa también cumple un papel relevante en los ecosistemas agrícolas al proporcionar néctar y polen a diversos insectos polinizadores. Durante su floración, sus flores amarillas atraen a numerosas especies, incluyendo a Apis mellifera, la abeja utilizada en la apicultura.

Abeja europea

La abundancia de estas flores dentro de los paisajes agrícolas puede contribuir de manera significativa al pecoreo de las abejas, es decir, al proceso mediante el cual recolectan néctar y polen para alimentar a la colonia y producir miel. De esta manera, plantas aparentemente comunes en los campos pueden influir en la composición y características de las mieles producidas en cada región.

Cultivos al rededor del apiario

Una experiencia personal en los campos de Tlaxcala

Durante una colecta botánica en campos de cultivo de Tlaxcala tuve la oportunidad de recolectar ejemplares conocidos localmente como nabo amarillo y nabo blanco. El objetivo de esta colecta era llevar a cabo estudios melisopalinológicos de la zona, para identificar el polen presente en las muestras de miel y determinar así el origen botánico de los recursos utilizados por las abejas.

Recolecta botánica en Tlaxcala

Al analizar una muestra de miel proveniente de la región, los resultados mostraron porcentajes elevados de granos de polen pertenecientes a la familia Brassicaceae. Este hallazgo permitió concluir que especies como Brassica rapa constituyen una fuente importante de alimento para Apis mellifera en estos paisajes agrícolas.

Grano de polen de Brassicaceae

Este tipo de estudios resulta fundamental para comprender mejor la relación entre la vegetación local y la producción de miel, así como para identificar cuáles son las plantas que contribuyen de manera más significativa al pecoreo de las abejas.

Las plantas detrás de cada miel

Cada miel es, en cierta forma, un reflejo del entorno donde fue producida. Las flores disponibles alrededor de las colmenas determinan su color, aroma, textura y sabor. Por ello, conocer las plantas que visitan las abejas permite comprender mejor la diversidad de mieles que existen en México.

En el caso de Tlaxcala, especies agrícolas y silvestres como Brassica rapa forman parte de ese mosaico floral que sostiene la actividad apícola. Aunque muchas veces pasan desapercibidas dentro del paisaje, su contribución al alimento de las abejas y a la producción de miel puede ser considerable.

Mieles de Tlaxcala

Reconocer el valor de estas plantas permite apreciar la compleja relación entre agricultura, biodiversidad y apicultura, así como entender que detrás de cada cucharada de miel existe una historia que comienza en el campo, entre flores y abejas.

Durante aquella colecta entendí algo que antes no había considerado con tanta claridad: muchas de las plantas que vemos todos los días en los campos agrícolas, e incluso aquellas que a veces se consideran simples arvenses, pueden ser recursos fundamentales para las abejas. En el caso de Brassica rapa, sus flores amarillas no solo forman parte de la dieta tradicional como quelite, sino también del sustento de las colonias de Apis mellifera y, en consecuencia, de la producción de miel en la región.

Diversidad de productos comestibles de la familia Brassicaceae

Comprender estas relaciones cambia la forma en que observamos el paisaje. Lo que antes parecía una planta común en medio de un cultivo puede convertirse en una pieza clave dentro de una red ecológica que conecta agricultura, biodiversidad y apicultura.

Relacion entre la agricultura, biodiversidad y apicultura (Imagen generada por IA, 2026)

Ahora que sabemos que incluso plantas aparentemente simples como el nabo silvestre pueden influir en la producción de miel, surge una nueva pregunta: 

¿Cuántas otras especies del paisaje agrícola estarán contribuyendo silenciosamente al sabor y la diversidad de las mieles mexicanas?

 

Referencias: 



 

Para leer más: 

De Gabriela Muñoz 

lunes, 11 de mayo de 2026

Más que cosechas

Te has preguntado de ¿Dónde provienen las frutas y verduras de las cuales nos alimentamos? 
 
Pues todo empieza en el campo. Gracias a la agricultura, que es el motor de la producción de materias primas, alimentos y forrajes, las necesidades humanas se cubren en el día a día.

Mujer campesina con su nieto preparando el suelo (retirando piedras) para su próximo ciclo.
 
Esta producción se lleva a término por un grupo de personas, con gran trabajo, que no se reconoce como se debe: los pequeños y grandes productores agrícolas. En México, más del 50 % de las unidades de producción son de pequeños productores (con menos de cinco hectáreas, de acuerdo con el DOF, 2019); la gran mayoría (76 %) tiene tierras de temporal. Pero la denominación de pequeños productores es un poco engañosa, ya que este sector produce cerca del 40% de los alimentos del país y emplea aproximadamente el 60% de la mano de obra agrícola (INEGI, Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2024).

Entonces, es importante reconocer la envergadura de los pequeños productores. 
 
En años recientes, el gobierno de México impulsó una iniciativa para transformar la producción convencional (con agroquímicos) hacia una producción sostenible, disminuyendo y, a largo plazo, eliminando el uso de agroquímicos. De esta manera se está impulsando un cambio de la agricultura convencional a la agroecológica. La asistencia técnica está dirigida especialmente a los pequeños productores con capacitaciones técnicas sobre la adopción de prácticas agroecológicas, como la producción de bioinsumos

La transición agroecológica se considera un gran reto en México, ya que implica un cambio de paradigma, modificando creencias y métodos que rigen la agricultura convencional, en la que se ve al campo como una fábrica de producción. Se pretende cambiar a percibirlo como un gran ecosistema, tal que los factores bióticos y abióticos converjan para obtener un máximo rendimiento sin afectar la salud del campo. Además, se busca transformar el sistema agroalimentario industrializado en uno más sostenible, justo y saludable. 

La agroecología permite un cambio sistémico que integra los conocimientos tradicionales indígenas con la ciencia moderna. Algunos de los elementos principales de la agroecología son:
  • Diversidad. Conservar y proteger los recursos naturales es fundamental para promover la diversificación y garantizar la seguridad alimentaria y la nutrición. Sirve también para reducir las pérdidas en caso de clima adverso o de la incidencia de plagas y enfermedades: la meta es no "poner todos los huevos en una sola canasta". Entonces, se mantiene o propicia la máxima diversificación del agroecosistema.
  • Intercambio de conocimientos. El conocimiento tradicional, las prácticas empíricas de las comunidades campesinas y la identidad cultural corren el riesgo de ser olvidados si no se les brinda atención y reconocimiento. Las semillas nativas (por ejemplo, las 64 razas de maíz nativo) proporcionan la base del conocimiento tradicional y prácticas ancestrales como una forma de protección de la biodiversidad genética.
  • Reciclaje. Reciclar más implica menores costos ambientales. Mantiene un flujo de nutrientes al cerrar los ciclos del agua, de la materia orgánica y los nutrientes.
En las comunidades rurales de México se están profundizando el conocimiento y las prácticas tradicionales. Éstas se conjuntan en las escuelas de campo (ECAs), un modelo que tiene su origen en Indonesia. Fueron creadas por la FAO para mitigar la crisis arrocera e implementar el manejo integral de plagas. Ese modelo fue traído a Centroamérica y a México en el año 2000. En un principio solo se establecieron en los estados de Chiapas y Veracruz, pero luego se extendieron al resto del país. Las ECAs no son solo centros de capacitación técnica; son espacios donde el aprendizaje se da de forma horizontal: hay un intercambio de conocimientos mutuo sin jerarquías. Se conjuntan la ciencia moderna y el conocimiento empírico.

Escuela de campo "El Pinal" en Santa Isabel Tepetzala Acajete, Puebla

Escuela de campo "Nenetzintla" en Santa María Nenetzintla Acajete, Puebla.

Actualmente existen escuelas de campo dedicadas a pequeños productores, donde se brinda un espacio para el intercambio entre saberes campesinos y el conocimiento técnico sobre prácticas agroecológicas.
 
Grupo de pequeños productores 
participando en una práctica de 
bioinsumo

Los bioinsumos o prácticas que se desarrollan en las escuelas de campo son los siguientes:

1.- Agua carbonatada: se emplea en las hojas de las plantas con el objetivo de generar un pH alcalino para inhibir el crecimiento de hongos.

2.- Agua de vidrio: es una preparación de cenizas vegetales, cal hidratada y agua, con un pH alcalino elevado, que aporta protección física y química y aumenta la respuesta inmunológica de la planta ante enfermedades, plagas y estrés climático.   

3.- Supermagro: es un biofertilizante que se prepara con estiércol de vaca, melaza, leche, ceniza vegetal y agua, y puede aplicarse en cualquier etapa fenológica de la planta; aumenta el tamaño de las hojas y fortalece el desarrollo de la radícula.
 
4.- Caldo bordelés: es un fungicida y bactericida compuesto por sulfato de cobre, cal hidratada y agua. Se emplea, además de lo anterior, como control fitosanitario, cicatrizante y repelente de insectos, aunque tiene algunas desventajas, como la acumulación de cobre en el suelo. 

5.- Caldo sulfocalcico: es un bioinsumo elaborado con azufre y cal viva en agua; su principal función es combatir ácaros, hongos e insectos, así como enfermedades; igualmente, tiene algunos limitantes.

6.- Té de composta: en este caso, se obtienen microorganismos benéficos de la composta mediante aireación y fermentación, además de incrementar la microbiota del suelo, lo que ayuda a la fijación y absorción de nutrientes como el nitrógeno y fortalece la defensa inmunulógica de las plantas.
   
7.- Solución Steiner: es una mezcla que contiene nutrientes, aminoácidos y humus líquido; su función principal es nutrir a la planta o los cultivos. Promueve el crecimiento vegetativo por medio de aminoácidos y ácidos carboxílicos.     

8.- Elaboración de bocashi: es un abono sólido que se fabrica por medio de fermentación aeróbica; se usan estiércol seco, rastrojo, tierra, carbón vegetal, harina de roca, levadura y melaza. Su función principal es estimular la microbiota del suelo de cultivo; aporta nutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio, y ayuda a retener humedad en el suelo. 

9.- Composta: es el producto de la biodegradación de material orgánico usando microorganismos en condiciones aeróbicas (en presencia de oxígeno) hasta obtener un material seco, ya degradado. Se ocupa para mejorar la calidad nutricional de los suelos del cultivo, retener la humedad, disminuir la erosión y fortalecer el sistema inmunológico de las plantas.

10.- Extractos de plantas: como su nombre indica, se obtienen de los vegetales, se maceran y se fermentan. Se utilizan para el control fitosanitario (plagas y enfermedades); ayudan al desarrollo vegetativo (raíces, hojas, flores y frutos).

11.- Recubrimiento de semillas: cubrir las semillas con una capa cerosa que les brinda protección contra enfermedades, las fortalece y mejora su germinación. 
 
Notas de la práctica de inoculación de semilla con 
diferentes tratamientos

12.- Trampas de feromonas sexuales: se utilizan para atraer y capturar insectos y así evitar la migración y propagación intensiva de plagas en los cultivos.

13.- Microorganismos de montañas: son inóculos de lugares no intervenidos, como bosques y montañas, con alta densidad microbiana (hongos, bacterias y actinomicetos benéficos). Funcionan para mejorar el suelo con microorganismos y desplazar a los patógenos, acelerar la descomposición de la materia orgánica, facilitar la asimilación de nutrientes y controlar plagas y enfermedades en los cultivos.
Productores preparando microorganismos de montaña de la ECA
"Acajete-Tepetzala" en Acajete, Puebla
.
 

Productores participando en la práctica de
microorganismos de montaña de la ECA "Nueva vida"
 en San Agustín Tlaxco Acajete, Puebla.


14.- Humus de lombriz y 15.- Lixiviado de lombriz: se refieren a la descomposición del material orgánico mediante la digestión de lombrices (roja californiana) y microorganismos; el resultado es un biofertilizante que regenera el suelo, integrando material y microbiota benéfica, corrige las propiedades fisicoquímicas e inhibe el crecimiento patógeno de microorganismos. 

16.- Microorganismos específicos: es la reproducción de microorganismos (hongos y bacterias)  benéficos en biorreactores (sistemas controlados con oxigenación y nutrientes para el crecimiento de la población microbiana). Los objetivos del empleo de estos microorganismos son mejorar la fertilidad del suelo, resistir cambios en la temperatura, conservar la humedad del suelo y potenciar el cultivo.  

Todas estás practicas tienen como objetivos esenciales aumentar el rendimiento de los cultivos sin causar problemas de contaminación en el suelo, restauración del agroecosistema, mitigar el cambio climático, mejorar la alimentación entre otros beneficios para la sociedad.  

Para leer más
 
En cuexcomate:

Referencias
 
INEGI, Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2024). Censo agropecuario 2022. Comunicado de prensa número 397/24 2 de junio de 2024. Pp: 1-9.

Diario Oficial de la Federación. (2019). Secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER). Lineamientos para la operación del programa Producción para el Bienestar ejercicio fiscal 2019.
 
De Claudia Barranco 

lunes, 4 de mayo de 2026

¡Tierra que se pierde, maíz que no florece!

¡El suelo respira, tiene memoria, se transforma, el suelo está vivo! 
 
Este bien natural cumple muchas funciones en el ambiente, además de sostener a los organismos. Decimos que respira por los gases que desprenden los microorganismos que alberga, tiene memoria porque guarda la historia de un ecosistema, y se transforma por los efectos del clima o del manejo humano. 

El relieve accidentado influye en las condiciones climáticas y del suelo. En la imagen se observa el cerro del Acolhua, en Santa María Ixtacamaxtitlán, Puebla, México. 


En México existe una importante diversidad de tipos de suelo, además de la alta diversidad biológica.  De los 32 grupos de suelos establecidos por la Base Referencial Mundial de la FAO, el territorio mexicano tiene presencia de 26 grupos (SEMARNAT, 2018), distribuidos a lo largo de un relieve conformado por mesetas, montañas y valles.

Los suelos proporcionan servicios ecosistémicos de sostén, de regulación del clima, de provisión de alimentos o servicios culturales (Blum et al., 2006). Sin embargo, actualmente enfrentan procesos de degradación, lo que ha puesto en riesgo su capacidad para proveer estos servicios, particularmente la producción de alimentos (Poch-Claret & Martínez-Casasnovas, 2016), ya que muchos cultivos se desarrollan en pendientes empinadas o zonas de ladera de sitios montañosos.

Siembra de maíz en ladera, en la Sierra Norte de Puebla.

A pesar de lo anterior, las comunidades indígenas y campesinas que habitan esos entornos accidentados mantienen sus actividades agrícolas, aunque durante cada ciclo la producción se vuelve más incierta, debido a la irregularidad de las lluvias. Cabe agregar que cerca del 75% del territorio agrícola depende de este tipo de riego. 

Parte del éxito de estas comunidades incluye el manejo del entorno natural para el buen desarrollo de la agricultura tradicional, particularmente la conservación del suelo, también nombrado tierra.

Barreras de maguey en una ladera de Zautla, Puebla.
Barrera de maguey en una ladera de Zautla, Puebla.

En los sitios de ladera, los suelos “luchan” contra la fuerza de la gravedad de la pendiente. Los procesos de erosión adelgazan los suelos, los hacen perder nutrientes y reducen su capacidad para sostener los procesos ecológicos, lo que pone en riesgo la producción de alimentos (Ortiz García et al., 2022). Las poblaciones humanas que habitan las laderas montañosas lo han comprendido bien y han adoptado técnicas y estrategias para minimizar los efectos negativos, como la erosión (SEMARNAT, 2001). Las técnicas que se describen a continuación, y otras más, se pueden consultar en CONAFOR (2023) y SEMARNAT (2001).

Por ejemplo, en la Sierra Norte de Puebla (y en otras partes del país) se emplean teocholes o muros de piedra que reducen la erosión y retienen agua; zanjas que captan y filtran el agua de lluvia; hileras de maguey en la milpa, que retienen sedimentos y proporcionan pulque, una bebida de gran importancia cultural, económica y ecológica. También podemos observar sistemas milpa asociados con árboles frutales


Zanjas asociadas con pinos jóvenes en la parte superior de una parcela (arriba) y teochol o muro de piedra (abajo)

Existen otras técnicas diseñadas para contener sedimentos, aunque no necesariamente las ubicamos dentro de las parcelas, como ocurre con las represas. Estas se construyen para controlar la formación de cárcavas. Por otro lado, aunque no es propiamente para la conservación de suelos, una técnica que aprovecha la dureza de los suelos y la pendiente es la de los jagüeyes, que son grandes captadores de agua para riego de auxilio. 

Represa con sedimentos depositados (arriba) y jagüey con geomembrana y cercado para evitar el paso de animales (abajo).

Gracias a estas estrategias que controlan el ambiente físico, las comunidades han logrado mantener la producción agrícola mientras protegen los recursos naturales, incluso en condiciones limitantes. Como señala el antropólogo Aguirre-Beltrán, en estas regiones no solo se preservó la identidad cultural, sino también asociaciones únicas de flora y fauna, que se han perdido en zonas más favorables.

Para que dispongamos hasta nuestra mesa de aquello que produce la tierra, también es valioso conocer cómo la cuidan quienes la trabajan. Aunque parece poco beneficioso practicar la agricultura en ladera, la historia nos ayuda a comprender por qué los grupos humanos lo hacen en esos sitios. ¡Esto reafirma las relaciones intrínsecas entre el medio biofísico, los grupos originarios y la biodiversidad!

Sembrando en pendiente. ¡Debemos mantener el equilibrio!

El cuidado de la tierra o suelo es determinante para la supervivencia de la agrobiodiversidad. El ingenio de las campesinas y los campesinos ha permitido que la milpa siga produciendo, que las tradiciones se mantengan vivas y que la biodiversidad continúe floreciendo.

Referencias

Blum, W. E. H., Warkentin, B. P., & Frossard, E. (2006). Soil, human society and the environment. Geological Society, London, Special Publications, 266(1), 1-8. https://doi.org/10.1144/GSL.SP.2006.266.01.01

Ortiz García, S., Saynes Santillan, V., Bunge Vivier, V., Anglés-Hernández, M., Pérez, M. E., & Prado, B. (2022). Soil governance and sustainable agriculture in Mexico. Soil Security 7, 100059. https://doi.org/10.1016/j.soisec.2022.100059

Poch-Claret, R., & Martínez-Casasnovas, J. A. (2016). Degradation. En R. Lal (Ed.), Encyclopedia of Soil Science. CRC Press, Boca Raton, FL.

Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). (2001). Manual de conservación de suelos y agua. En línea.

Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). (2018). Informe de la Situación del Medio Ambiente en México. Compendio de Estadísticas Ambientales. Indicadores Clave, de Desempeño Ambiental y de Crecimiento Verde. En línea.
 

Para leer más en Cuexcomate y Jehuite

De Carlos Gregorio 

miércoles, 8 de mayo de 2024

El garbancillo, una planta útil de la montaña

Durante nuestra salida de campo del curso de Etnobotánica, hicimos una parada cerca del Parque Nacional Iztaccihuatl-Popocatépetl.

El volcán Popocatépetl

Al caminar por un campo encontramos suelos originados por cenizas volcánicas. Se les conoce como andosoles, y son la base para un sistema de cultivo de maíz, llamado de humedad residual. Pero hay otras plantas interesantes: también encontramos unas que tenían unas flores moradas muy vistosas en esta temporada seca. Pertenecían al género Lupinus.

El campo ya sembrado en Semana Santa y la planta de Lupinus sp. en la orilla.

Lupinus sp., conocida como garbancillo

Al investigar un poco, encontré que hay una especie del género Lupinus que es muy interesante ...
 
Su nombre científico es Lupinus montanus Kunth. Debido a su parecido con otras especies de su género, también se le llama garbancillo.

Flores y frutos de Lupinus montanus Fuente: Plantnet, Fabien Anthelme (CC-BY-SA)

Se encuentra  en la región central de México, en el Eje Neovolcánico y en algunas partes de la Sierra Madre Oriental. Es una especie común en áreas que han sido perturbadas por la tala o incendios de bosques de pino, pino-encino y pastizales  (Rodríguez-Trejo y Rojo-Zenil, 1997). 


Vegetación de bosque perturbado

El garbancillo (Lupinus montanus) puede adaptarse a diferentes altitudes. Llega  a formar parte de la vegetación alpina.  Es  aquella  vegetación sin árboles que crece en la cima de las montañas, donde hay fuertes vientos y condiciones muy extremas de temperatura, que Steinmann et al. (2019) resumen como "invierno de noche, verano de día". 

Pastizal alpino

Características del garbancillo
 
Esta planta pertenece a la familia Fabaceae. Rzedowski y Rzedowski (2001) mencionan que es una planta perenne que llega a medir desde 30 centímetros a un metro de altura, con un tallo hueco con pelillos. Tiene como fruto una  vaina o legumbre que mide aproximadamente de 4 a 5 centímetros.
 
Lupinus montanus Fuente: Plantnet, de Fabien Anthelme (CC-BY-SA), recortado
 
Su importancia 
 
Espinosa (2014)  hizo un experimento en el que sembró maíz junto con Lupinus montanus. Observó que esta planta, en su raíz, tiene la capacidad de disolver partículas del fósforo que están en el suelo para dejarlo disponible para las raíces del maíz (aparte del efecto conocido de las leguminosas de fijar nitrógeno). Esta planta tenía un efecto positivo para sus plantas vecinas. 

Portada de tesis de maestría: Efecto nutricional de Lupinus montanus sobre Zea mays L. (Espinosa,2014)

Raíces de Lupinus montanus y Zea mays  Fuente:Espinosa (2014)

Otra de las funciones del garbancillo es que sirve como planta nodriza para otras especies. Quiere decir que es una planta que protege, provee de nutrientes y facilita las condiciones del ambiente para que las semillas de otras plantas puedan germinar y crecer para poder adaptarse al medio (Callaway, 1992).

Ramírez-Contreras y Rodríguez Trejo (2009) hicieron un experimento en el que establecieron una plantación de brinzales (plantas pequeñas de pinos) de Pinus hartwegii  cerca de plantas de Lupinus montanus. Comprobaron que ésta es una buena planta nodriza, ya que les da ventajas en crecimiento, altura  y en reservas de nutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio

Dibujo ilustrativo de una planta de Lupinus montanus como nodriza de una planta de Pinus  

Pinus hartwegii en el Parque Nacional Iztaccihuatl-Popocatépetl 

Como podemos ver, el garbancillo no sólo es una planta más de la montaña. También, tiene un papel importante  en el suelo. Nos lleva a pensar en todas aquellas plantas, que aún nos falta admirar y estudiar para poder entender su importancia.

Pastos alpinos


Para conocer más sobre el tema pueden consultar:
Referencias